PERLAS DE SABIDURÍA 7

UNA ACTITUD DE GRATITUD

El ser agradecidos, el verbalizar nuestra gratitud no es una actitud enraizada en nuestros corazones. Podemos tener miles de motivos para sentirnos agradecidos y expresar nuestra gratitud; sin embargo basta que una sola cosa mala nos sucede para que sea todo lo que llena nuestro pensamiento y lo expresemos con mucha vehemencia.
Esta situación también nos pasa en nuestra vida como padres y muchas veces es una constante en nuestra relación con nuestros hijos. Probablemente nuestros hijos tienen muchas virtudes por las que deberíamos estar agradecidos; sin embargo, somos prontos y esmerados en exaltar lo malo y cortos en los elogios. No quiero decir con esto, que debemos pasar por alto la corrección oportuna, pero si que debemos hacer una introspección y darnos cuenta en dónde estamos fijando nuestros ojos, a qué le estamos dando más valor y si estamos obviando las palabras de ánimo, de exaltación y de apoyo a nuestros hijos.
Piensa por unos instantes y enumera al menos tres virtudes de tu hijo por las cuales deberías estar agradecido (a)... y aún más allá de estas virtudes piensa que el hecho de tenerlo (s) es ya una bendición demasiado maravillosa por la cual cada mañana deberíamos dar gracias a Dios.
Cuando vuelvas a tener a tu hijo (s) frente a ti, miralo (a) a los ojos y díle lo agradecido que estás de tenerlo, de haber sido padre o madre a través de él o ella. Dile cuánto lo (a) amas. Si lo tienes lejos escríbele o llamalo (a) y diselo. Pronto verás como tu actitud de gratitud, expresada a través de esas palabras comienza a derribar muros. ¡El amor núnca regresa vacío...!

Rosalía Moros de Borregales.