PERLAS DE SABIDURÍA 6

Hace años, cuando mis hijos eran unos niños pequeños, leí un libro titulado "Cómo escuchar a los niños para que ellos hablen y cómo hablarles para que ellos escuchen". Recuerdo que aprendí cosas muy sencillas pero trascendentes en mi relación con mis hijos; una de ellas fue el consejo de hablarles a los niños disminuyéndonos a su nivel, es decir, agachándonos, o elevándolos, de tal manera que nuestros ojos puedan encontrarse con los de ellos a medida que les hablamos y les escuchamos.
También aprendí lo importante que es "poner atención" genuinamente a nuestros hijos cuando ellos se están expresando, haciéndoles comentarios sobre sus palabras, preguntas y compartiendo sus emociones. Esto les hará desarrollar confianza en sí mismos y les permitirá ser buenos "oidores" cuando crezcan; algo, por cierto, bastante difícil de encontrar hoy en día.
Otro consejo maravilloso fue lo importante de usar palabras de elogio para enaltecer sus logros y explicaciones claras y concisas sobre el por qué algo no debe hacerse, sin caer en los descalificativos.

Un niño que crece escuchando bendiciones y correcciones justas es un niño que vendrá a nosotros y nos hablará de cualquier cosa que le guste, le disguste, le haga feliz o le preocupe.

"Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada, pero la lengua de los sabios es medicina". Proverbios 12:18.