jueves, 31 de julio de 2014

Hupomone, paciencia


En ocasiones, lograr encontrar la palabra que exprese plenamente su significado en otra lengua es una labor que requiere más que la técnica de traducción, la pericia de conocer los laberintos del significado. En la traducción del Nuevo Testamento del griego al español existen una cantidad de vocablos cuya traducción no expresa la profundidad que posee en su idioma origen. Pensando en las virtudes de la fe cristiana expresadas en las Sagradas Escrituras quise escribir sobre la paciencia, pero no la paciencia desde nuestra concepción actual, la cual expresa casi desesperación en la larga espera, sino la paciencia desde el significado del vocablo griego hupomone (ὑπομονή).

Recibo una nota de un buen amigo que confirma mis pensamientos. En esta hora de nuestra patria nos es necesaria la paciencia, pero desde su concepción neo testamentaria la cual va más allá de saber esperar lo que se desea, o de soportar algo calladamente. La palabra usada en el griego es Hupomone la cual es traducida también, según su contexto, como resistencia o perseverancia. Esta palabra describe la fuerza interior que nace de una relación de comunión con nuestro Creador. Aquel que ha gustado de la bondad del Señor en su vida es capaz de mirar más allá de las circunstancias, reconoce la omnipotencia de Dios, no tiene la actitud de tristeza profunda de quien se resigna, sino la actitud de la esperanza mostrada en un espíritu luchador que vive la adversidad como el que siempre ve la luz al final del túnel.

Lo más inspirador del significado de este vocablo griego usado tantas veces por el apóstol Pablo es que constituye el fundamento de toda acción de justicia, permite al ser humano practicar la paz donde hay guerra, mantener la calma en medio de la tormenta, confiar al ser victima de un complot, valorar a sus semejantes a través del sacrificio de Cristo en la cruzProduce en nosotros la certeza de la autonomía de Dios, nos da la convicción de que los ojos del Señor están sobre la tierra para hacer su justicia. Cuando alguien ha desarrollado la virtud de hupomone ni la violencia del hombre, ni los poderes del mal pueden contra él; su coraje está fundamentado no en su propia fuerza sino en la fuerza de su fe en Dios.

Sin duda, el primero que mostró esta virtud fue Jesús cuando caminaba las polvorientas calles de Galilea. Al ser interpelado por los fariseos siempre tuvo una respuesta cabal para expresar su razón, mas nunca propició la guerra. Al darle respuesta a Anás, una de las autoridades religiosas de la época un soldado le propinó una bofetada a lo que Jesús le respondió: _ Si he hablado mal, testifica en qué está el mal; pero si bien, ¿por qué me golpeas? Más tarde, cuando Pilatole increpa, reconoce que es Dios quien le ha dado esa autoridad al gobernador romano de Judea: _ Ninguna autoridad tendrías contra mi si no te fuere dada de arriba; por tanto, el que a ti me ha entregado, mayor pecado tiene.

Así, cuando nuestra valía está fundamentada en quién somos para Dios y no en el concepto en el cual los hombres puedan circunscribirnos, hupomone se hace palpable en nuestro carácter. Podemos resistir al mal sin ser vencidos por él. Podemos perseverar en sembrar la semilla del bien porque no viene de nosotros sino de Dios en nosotros. Podemos tener la certeza de que nuestra paciencia está fundada en la confianza de hijos que esperan lo mejor de su Padre.

“… Como entristecidos, pero siempre gozosos; como pobres, pero enriqueciendo a muchos; como no teniendo nada, aunque poseyéndolo todo”.  II Corintios 6:10

Rosalía Moros de Borregales
rosymoros@gmail.com
http://familiaconformealcorazondedios.blogspot.com
@RosaliaMorosB

sábado, 26 de julio de 2014

Nicolás, mira lo que le pasó a Nicolás

Hoy mi artículo fue sacado de la sesión de Opinión de El Universal. En la mañana estuvo en la web y fue twiteado por El Universal y unas cuantas personas. Luego lo sacaron de la web. Este artículo es la historia de lo que le pasó a un sobrino por marchar y protestar en "democracia libre y protagónica". Les pido que me ayuden a difundirlo por todas las redes para que se sepa la verdad de lo que la GNB ha hecho a nuestros jóvenes y la verdad sobre la libertad de expresión en Venezuela en el gobierno de Nicolás Maduro.




Dedicado a Nicolás

¡No hay nada que quisiera más que quedarme en Venezuela! Son las palabras que más me impactan de este joven de 17 años. Su amor por nuestro país es tan grande como su corazón; a pesar de haberle visto la cara a la muerte en medio de una de las tantas protestas que llevaron a cabo los jóvenes venezolanos, su pasión por la patria permanece intacta. La lesión por la que lleva varios meses caminando con dificultad no le ha quebrantado su espíritu. Nicolás es una digna representación del coraje con el que cientos de jóvenes venezolanos han expresado su amor por nuestro país.

Empezó a marchar en febrero de este año motivado por la aplastante frustración que le producía toda la represión de las autoridades en contra de los manifestantes. Cada muerte se convirtió en un impulso para salir a la calle. _ Amo a la gente de este país, amo su cultura, su comida, la manera en que son capaces de sacarle un chiste a los malos momentos, me expresa. Como quien se confiesa, también me cuenta que cuando se tomaban de las manos cantando el Himno Nacional lo embargaba un sentimiento tan profundo que siempre se le aguaban los ojos.

Al escucharlo, no tardo en sentir como se humedecen también los míos, como afloran en mi los mismos sentimientos que hicieron a Nicolás vivir esta historia, entre tantas historias no contadas. Como la que le refiere el médico especialista en una de sus sesiones de terapia para restituir la lesión del nervio ciático postero-lateral que ahora le impide la marcha normal. La de aquel hombre que fue brutalmente golpeado por la GNB, quienes creyéndolo muerto lo lanzaron por un barranco, pero el asta de una bandera lo mantuvo colgando Hoy asiste al mismo lugar que Nicolás para ser tratado de sus lesiones.

Era el 26 de abril, comenzó a marchar en Chacao rumbo a Santa Fe. Al ser advertidos de la presencia de las autoridades represivas decidieron tomar los caminos verdes. Al llegar a Santa Fe fueron emboscados por la GNB, en su desesperación corrieron penetrando el barrio a la orilla de la autopista; subiendo escalinatas, saltando de un techo a otro, esquivando perros bravos, bombas lacrimógenas, toda clase de maldiciones y hasta personas que con machetes les amenazaban para que no entraran en sus casas.

En la carrera en la que sus piernas trataban de alcanzar al latido de su corazón pudo constatar una vez más que Venezuela es un país dividido; oyó a algunas personas que parecían extender su mano de ayuda llámandolos para esconderlos en sus casas, pero luego mostraban la mano de la traición llamando a la GNB para descubrirlos. Confió en una señora que les dijo que no hicieran ruido porque su vecina era chavista, pero ya era tarde, se escuchó una voz decir: _ Por aquí están. E inmediatamente apareció un guardia apuntándolos con una 9 mm. 

Trató de continuar la huida, pero al trepar para luego saltar se quedó enganchado. Para ese momento ya habían llegado otros efectivos, se dejó caer al piso. Fue sometido junto con otros; allí los patearon, los golpeaban en la cabeza con las cachas de las pistolas, mientras vociferaban: _ malditos sifrinos. Era imposible cubrirse, los golpes eran de todos para todos, venían de todas las direcciones, no respetaban órganos vitales, mucho menos el grito de su voz: _ Soy menor de edad, soy menor.  De repente, llegó la salvación, era un jefe: _ Ya, ya, déjenlos. Pero mientas los subalternos obedecían la orden, el jefe se convirtió en el verdugo prodigando los golpes.

Suspira profundamente, como quien trata de aliviar una gran angustia. Me cuenta que el agente que lo llevaba tenía algo de sobrepeso, lo cual le impedía moverse con rapidez. La intrincada arquitectura del lugar obligaba a que se subieran a un muro. _ Súbete tu primero y si corres te mato. Subió,  pensó en su vida, entonces también saltó al techo próximo y de ese al siguiente. Escapó de un guardia, pero en la huida se encontró con otro. A la voz de alto, no se detuvo, estaba decidido a salvar su vida. Volvió a saltar mientras una lluvia de balas trataban de alcanzarlo. Esta vez, el recorrido de la caída se sintió más largo, la caída más fuerte.

Mira Nicolás, es confuso explicar la altura desde la que el Nicolás de esta historia saltó. Me dijo que entre todos los muros que trepó y saltó ese día, ese último pareció ser el más alto de todos. Uno de los chamos que lo vio, le dijo a su mamá que Nicolás había saltado como desde un tercer piso. El salto lo salvó de caer en las manos de la GNB, de sufrir las torturas que muchos han vivido. Confiamos en Dios que también se salvará de esta lesión, que pronto volverá a caminar con la destreza de su edad. ¡Mira Nicolás, lo que le pasó a Nicolás!

“Cuando los justos dominan, el pueblo se alegra; mas cuando domina el impío, el pueblo gime”. 
Prov. 29:2

Rosalía Moros de Borregales

@RosaliaMorosB