miércoles, 25 de mayo de 2011

DESDE EL CORAZÓN DE UNA MADRE VENEZOLANA AL PRESIDENTE



En varias ocasiones he escrito dirigiéndome a Ud. Presidente, con la esperanza de que de una u otra manera mis reflexiones lleguen hasta sus oídos. No hay otra motivación que el bien de mi patria, de su patria, de nuestra patria. No otro anhelo que el llegar a su conciencia y a la de todos aquellos que pertenecen a su gobierno. Aunque de antemano sé que muchos me tildarán de ingenua y muchos otros que lo apoyan a Ud., de una manera idolatra, me dirán toda suerte de insultos; pero soy fiel a las razones de mi corazón.
No son una falacia las noticias que se publican semanalmente reportando la muerte de cientos de venezolanos. Tampoco que el tema que más nos inquieta a todos, en todos los ámbitos de la geografía nacional, es el estado de  inseguridad en qué vivimos. Quizá Ud. y los suyos no sean tan sensibles a este tema porque están custodiados más de lo que han sido cualquier otro presidente y su gente en la historia de Venezuela. Pero nosotros, los venezolanos de todos los colores, nos sentimos angustiados e impotentes.
Su lema, ya modificado: “Patria socialista o muerte” sigue necesitando cambios; pues su esencia es absolutamente anti ética. Un lema expresa en una frase el argumento principal de una obra, institución, nación, o en este caso, de un gobierno. Es la idea rectora que regula la conducta de los que están amparados bajo dicho lema. No puedo creer que su misión sea convertir a Venezuela en una nación “socialista” o en su defecto “morir”. ¿A la muerte de quién se refiere el lema? ¿De los que anhelan la patria socialista si no la logran? O ¿De aquellos que no acepten la imposición del socialismo chavista? De cualquiera que sea, este lema lo que plantea es la imposición de un sistema, todavía dilucidándose, o la muerte; y la muerte, a no ser la ocurrida por causas naturales, no es ética. ¡Lo ético es la vida y la vida más feliz posible!  
Como dice el profesor Aquiles Leandro: “Nada resulta más útil a un individuo humano, que otro individuo humano”. Si no lo comprende así, imagínese a dos hombres en una isla solitaria, sin saber el uno de la existencia del otro. ¿Acaso no se sentirían felices al encontrarse y tratarían de ser amistosos y lo más posible recíprocamente útil? La ética busca que los actos humanos se orienten hacia la rectitud. La rectitud puede entenderse como la concordancia entre nuestras acciones con el bien. Y no hay ningún bien en propiciar o ejecutar la muerte.
Si asumimos una actitud de odio hacia nuestros semejantes con pensamientos diferentes, nos disminuimos en nuestra dimensión humana, alejándonos de la felicidad. Si por el contrario, demostramos una actitud de solidaridad, y en vez de la búsqueda de nuestro propio interés, aprendemos a encontrar el bien en cada persona, estamos fomentando nuestro desarrollo como individuos humanos y como nación.
Cuando proclamamos un lema de esta naturaleza, estamos expresando con palabras un pensamiento que va calando en la mente y predeterminando el destino de quienes lo usan y están debajo de su poder de acción. Usted, Presidente, ha proclamado muerte y estamos recogiendo los cadáveres
Como madre venezolana y en el anticipo del día de las Madres del mundo, celebro y proclamo la vida sobre nuestra patria: La vida que engendró nuestra tierra en la multiplicidad de razas que aquí se mezclaron. La vida que tomó aliento divino para perfeccionarse en un hombre íntegro y feliz. ¡La vida que parieron nuestras entrañas!
Rosalía Moros de Borregales

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