domingo, 14 de mayo de 2017

Dedicado a todas las madres venezolanas

LA GUARDIANA DE TU ALMA
En memoria de mi consuegra Isabel Eugenia Cardozo de Blanch
Una vez estudiando sobre el origen de la palabra amigo encontré que podría ser atribuido al vocablo latino animi el cual es usado para llamar al "alma", unido éste al vocablo custosdel cual se deriva la palabra "custodia". De esta manera, el significado de amigo sería "el que custodia o guarda el alma". Pensando en la celebración del día de la Madre este concepto vino a mi mente. Pues, considero que nuestra madre es el primer amigo con el que contamos cuando llegamos a este mundo. ¡Ella se convierte en nuestra vida en la guardiana de nuestra alma!
De una manera misteriosa los seres humanos somos copartícipes en el proceso de creación. Dios le dio al hombre y a la mujer la capacidad de reproducirse creando desde sus propias entrañas un nuevo ser. La mujer es el nido escogido por el Creador para albergar y alimentar al hijo durante las diferentes etapas de su formación. Pero este proceso trasciende lo corporal para convertirse en un proceso del alma; así como se van entretejiendo las células para formar órganos y sistemas, de la misma manera los sentimientos se van enlazando con ese pequeño ser tan desconocido hasta ese momento, pero al mismo tiempo, tan amado.
Y es desde allí, desde que el hijo forma parte de su corporalidad, que la madre comienza a custodiar su vida con la suya propia. Al salir del refugio tibio del vientre, sus pechos nos reciben para abrigarnos; el miedo al ambiente desconocido se desvanece cuando nuestros oídos reconocen la primera música que nos deleitó y nos acompañó en el recorrido de nueve meses. ¡El latido de su corazón nos calma! Más tarde, ese corazón seguirá latiendo por nosotros a cada paso de nuestro desarrollo como seres humanos. Sin importar las distancias, en nuestro querer o en nuestro desapego, su corazón siempre nos alcanzará con una plegaria.
Si recorremos los caminos más hermosos y coronamos nuestras vidas de estrellas; o si nos hundimos en los abismos y comemos los frutos amargos de la tierra, en cada situación el corazón de nuestra madre siempre estará con nosotros. Si hablamos con ella conocerá nuestras angustias, pero si callamos, en lo más profundo de su ser, su alma inquieta también lo sabrá. En nuestra presencia sus ojos leen el mensaje de nuestra mirada; se goza con nuestra alegría y sufre con nuestro dolor. Si estamos lejos nos percibe en su interior; nos llora calladamente, o una sonrisa ilumina su rostro recordando nuestro amor.
Ella siempre sabrá guardarnos bajo la protección del Creador. Una y otra vez velará por nuestra vida como en las noches cuando la fiebre quemaba nuestra piel. Al amanecer, cuando ocupados en los quehaceres del día, nuestros pensamientos lejos de ella estén, su mirada se elevará al Cielo para encomendarnos a Dios. Y en el ocaso, antes de que su cuerpo cansado consiga el merecido descanso, de nuevo su voz como un susurro llegará a los oídos del Señor para cuidarte la vida; porque ella fue tu primera amiga al ver la luz de este mundo y hasta que la luz de su vida se apague, ella será la guardiana de tu alma.
"Madre mía, tus alas se extienden para albergarnos a todos en tu pecho.
En tu corazón cabe un hijo, caben dos, cabemos todos los hijos
a los que la Providencia amamantó de tu seno.
Tu luz ha iluminado nuestros caminos,
has sido lámpara en nuestra oscuridad.
El agua de tu manantial ha saciado nuestra sed.
¡En el desierto de la vida tú has sido el oasis del amor!"


Rosalía Moros de Borregales
rosymoros@gmail.com
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@RosaliaMorosB

jueves, 27 de abril de 2017

EL VALOR DE UN HIJO.


En memoria de nuestro alumno caído JUAN PABLO PERNALETE LLOVERA. 
           
                  Me siento conmovida dentro de mi, me llora el corazón de madre, de maestra, de hermana y de amiga. Nuestro país se ha convertido en un campo de batalla en donde se libra una guerra no declarada, en la que la protesta se sataniza y el verdadero enemigo se mueve a sus anchas sin ninguna restricción. Un lugar en el cual cada día a más venezolanos se les quita la vida con un ensañamiento brutal, como si no tuviera ningún valor para aquellos que tienen el deber de defender a todos los ciudadanos.

            Tenemos una sociedad enferma hasta los tuétanos. Los índices de muertes violentas en nuestro país no son más que la expresión de un pueblo al que se le negó el derecho al saber y se le cambiaron los libros por las armas. Se les negó el derecho a la salud y se les envenenó el pensamiento con el odio más férreo; como si por un acto de cirugía se les hubiera extirpado el corazón y se les hubiera extraído toda la bondad.  

            Continúan maquillando el horrible rostro de un gobierno cruel que abandona a sus ciudadanos; que los entrega indefensos ante los monstruos que ha formado con su mensaje de odio y muerte; que ha despreciado sus vidas con la más vergonzosa indiferencia. Un gobierno que equivocadamente ha gastado millones y aún continúa desperdiciando nuestro dinero para comprar armas para la única guerra que enfrenta en su propia casa y en la que mata a sus propios hijos, a sus propios hermanos.

            Pueden cantar y alegrarse, pueden continuar guardando su basura bajo la elegante alfombra de colores vivos pretendiendo que no pasa nasa, pero en las calles de nuestro país la sangre ha perdido el rojo rutilante de la vida, para convertirse en un morado opaco y sombrío; para convertir las dulces y esperanzadas almas de las madres en un desierto desolado, triste, que llora y gime. Para convertir la esperanza de nuestros jóvenes en el encuentro prematuro con la muerte.

            Definir el valor de un hijo es imposible, no alcanzarían todas las palabras de todas las lenguas de la Tierra para describir la más sublime bendición de nuestras vidas. Un hijo es lo más nuestro, lo más apegado a nuestros corazones y, al mismo tiempo, lo más ajeno. Siempre los llevamos con nosotros aunque ellos vuelen en otro cielo. Son el tesoro que cuidamos con más esmero, no esperamos otra retribución que la felicidad de ellos. Cuando nos convertimos en padres no alcanza el mundo para darles, ni todos los esfuerzos para protegerlos, como dijera nuestro amado poeta Andrés Eloy Blanco: "Cuando se tiene un hijo, se tiene el mundo adentro y el corazón afuera".

            Un hijo nos convierte en hacedores, nos da el privilegio de engranarnos en la obra  inmensurable de la creación. Aunque muchas veces ignoremos cómo se lleva a cabo la formación de la vida a partir de dos pequeñísimas células, cuando participamos en este proceso estamos dando lo mejor de lo más profundo de nuestro ser, y con ello, estamos replicando no solo características definidas de nuestro físico y el de los abuelos, sino de todo lo intangible que yace en nuestro interior, nuestra esencia. Un hijo nos llena el corazón, dos nos rebosan la copa. Así como aumenta la dicha, aumenta el dolor que traspasa el alma; no solo por los hijos propios, sino por todos los hijos con los que nuestras miradas se encuentran en el camino, que arropamos con nuestro brazos. Como también exclamó el poeta: "Y cuando se tienen dos hijos, se tienen todos los hijos de la tierra, los millones de hijos con que las tierras lloran, con que las madres ríen, con que los mundos sueñan".

            Quien llena su casa de hijos, llena su vida de bien; porque no alcanzan todas las lágrimas que se derramen por un hijo, a la felicidad de verlos crecer. Cuando se tiene un hijo el corazón se acerca más a Dios, se vuelve menos egoísta, se rinde al amor. Sus ojos se convierten en nuestra inspiración para desafiar al mundo, para traer a la mesa los frutos de la tierra con las manos laboriosas llenas de sudor. Cuando se tienen hijos se llena el regazo de algarabía, de risas y carcajadas; también de dolor, lágrimas y tristeza, pero siempre con esperanza porque los hijos son el milagro de la vida. Como finalmente grita el alma del poeta: "Cuando se tienen dos hijos se tiene la alegría y el ¡ay! del mundo, toda la angustia y toda la esperanza, la luz y el llanto, a ver cuál es el que nos llega, si el modo de llorar del universo o el modo de alumbrar de las estrellas".

            Nuestra casa de estudios, nuestra amada Universidad Metropolitana hoy ha perdido a un hijo, Juan Pablo Pernalete Llovera. El corazón de la familia Pernalete ha sido traspasado por la injusta y cruel muerte. Hoy nuestras almas se unen en una sola para llorar su muy temprana partida, para abrazar a sus padres. Jesucristo dijo: “En el mundo tendréis aflicción, pero confiad, Yo he vencido al mundo”. Hoy nuestras voces se elevan al unísono en una plegaria a Dios, hoy elevamos nuestras voces con confianza, para que el eco de nuestros corazones llegue hasta el último rincón de la tierra, para que esta vida arrebatada se convierta en semilla de LIBERTAD para nuestra patria.


Rosalía Moros de Borregales
Prof. Departamento de Inglés.
UNIMET
@RosaliaMorosB


miércoles, 1 de marzo de 2017

PARA CONSTRUIR LA PAZ SR.MADURO

En el sentido primario la palabra paz denota lo opuesto a la palabra guerra; de tal manera que, el significado más primitivo de paz es ausencia de guerra, de pelea, de discordia, de insulto. La paz se encuentra indivisiblemente relacionada con la vida misma; sin vida el concepto de paz pierde su significado, no tiene razón de ser. Si profundizamos un poco más, entendemos que la paz es el estado de conciliación entre hermanos, personas o grupos de diferentes ideologías. Para conciliar es necesario encontrar un punto en común entre los que se oponen.

Conciliar, por lo tanto, es trascender a las ideologías para llegar a la pura humanidad; para llegar a esos puntos que le son comunes al ser humano en cualquier lugar del planeta. Pues, es el ser humano quien le da vida al concepto de paz. Por esa razón, la paz no puede decretarse como una ley, no puede ejecutarse como una orden que da un superior a su subordinado. Tampoco puede lograrse en la reunión de quienes desprecian la vida de unos en función de la ideología de otros. Es necesario construirla desde el fundamento que puede sostenerla: La VIDA. ¡Sin vida no hay paz! Así, todos los caminos escogidos para producir paz que vejan la vida son detractores de ella.

Sr. Maduro, si realmente usted tiene la voluntad de construir la paz en Venezuela, usted debe volcar su atención, su esfuerzo y todo su trabajo a preservar, honrar y exaltar la vida de cada venezolano. Para construir la paz es necesario, en primer lugar, que se garantice el derecho a la vida. Le aseguro que la paz no es esa angustiante tranquilidad, ese ensordecedor silencio que vivieron los cubanos cuando sus hermanos eran llevados al paredón para que sus vidas fueran cercenadas. No, la paz no es esa calma angustiante que hemos vivido los venezolanos en el paredón del hampa en estos tiempos de revolución. La paz no es quedarnos de brazos cruzados mientras el mal nos abofetea, mientras nos arrebatan la vida.

Sr. Maduro, con humildad de corazón, pero con la fuerza de una venezolana que ama a esta patria, con la pasión de una madre que daría su vida para proteger la de sus hijos, con el amor y la admiración de una esposa que desea envejecer al lado de su compañero de vida y, sobre todo, con la fe cristiana que es el fundamento de mi existencia, le pido hoy que haga cesar la violencia hacia todos los que en nuestro legítimo derecho protestamos en contra de su gestión de gobierno. Pienso, siento y creo absolutamente que cada vez que un venezolano muere en manos del hampa, o muere en manos de cualquiera de las autoridades policiales o militares en las diferentes manifestaciones que se están llevando a cabo, muere la paz individual de cada venezolano, muere la paz de nuestros hogares, muere la paz de nuestras instituciones y, por ende, muere también la paz de nuestra nación.

Quizá Ud. Sr. Maduro junto con muchos de los suyos se burlen de mis palabras. Quizá, como dice el evangelio las pisoteen como haría un cerdo con una perla. No porque crea que mis palabras son perlas; pero sí, la vida y la paz, las cuales constituyen los valores fundamentales de toda sociedad. Quizá también muchos crean que perdemos nuestro tiempo, pero llegará el día en que después de haberse vencido cada oportunidad Dios juzgará, entonces no podrán ignorar estas palabras.

Para construir la paz cuide la vida como el mayor tesoro de esta nación. Para construir la paz de un paso desde la oscuridad de la mentira a la luz de la verdad. Para construir la paz haga del trabajo la piedra angular del desarrollo de nuestra nación. El trabajo dignifica al ser humano, le permite transformarse en creador. Para construir la paz haga de la salud un pilar fundamental en su construcción. ¡Salud es vida! Para construir la paz cultive la tierra, siembre múltiples semillas que se conviertan en alimento. Para construir la paz enaltezca la vida con el conocimiento, déle prioridad a la educación. Ilumine con las luces de nuestro Libertador las mentes de nuestros jóvenes. Para construir la paz practique la justicia. No puede haber paz cuando ladrones y corruptos andan libremente en sus fechorías, mientras que aquellos que levantan la bandera por la justicia y la vida son encarcelados.

Finalmente, Sr. Maduro, pero en primer lugar, para construir la paz póngase Ud. en paz con Dios.

"No seas vencido por el mal, sino vence el mal con el bien". Romanos 12: 38.

"Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios".
Jesús de Nazaret (Mt. 5:9)

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sábado, 24 de diciembre de 2016

EL PRINCIPE DE PAZ

La Navidad es, sin temor a equivocarme, el tiempo más bello y dulce de todo el año; caracterizado por dos sentimientos fundamentales: Por un lado, la alegría y por el otro, el amor expresado en el compartir de los sentimientos, las emociones, los besos, los abrazos, la deliciosa comida y los regalos? Es tiempo de ilusiones, de sueños esperados, de la risa de los niños y sobre todo, es el tiempo de estar cerca de aquellos que amamos.

La Navidad es, sin temor a equivocarme, el tiempo más bello y dulce de todo el año; caracterizado por dos sentimientos fundamentales: Por un lado, la alegría y por el otro, el amor expresado en el compartir de los sentimientos, las emociones, los besos, los abrazos, la deliciosa comida y los regalos? Es tiempo de ilusiones, de sueños esperados, de la risa de los niños y sobre todo, es el tiempo de estar cerca de aquellos que amamos.

En el mundo entero de una u otra forma, se celebra este tiempo. Todos los credos y razas del mundo, de una u otra manera se han unido a la celebración de la Navidad. Para nosotros, los cristianos, representa la celebración del nacimiento del Redentor prometido al pueblo amado y escogido de Dios, Israel, pero convertido en el Salvador del mundo: "Porque de tal manera amó Dios al mundo que envió a su hijo unigénito para que todo aquel que en Él crea, no se pierda mas tenga vida eterna". Juan 3:16. Y para otros es sencillamente la Navidad, sin muchas explicaciones, pero contagiados por esa atmósfera de alegría, por el deseo de dar y recibir, por estar al unísono con el resto del mundo.

Esta época tiene especial trascendencia para todos los hombres. Han nacido grandes filósofos en el mundo, pero ninguno de ellos dividió la historia de la humanidad como pasó con Jesucristo. De ninguno de ellos recordamos su nacimiento cada año; de ninguno de ellos recibimos las palabras de amor, paz y consuelo para vivir en esta tierra; de ninguno de ellos tenemos la promesa de la vida eterna después de la muerte, como si la recibimos de Jesucristo a través de las Sagradas Escrituras, la Biblia, el libro que ha sido traducido a más idiomas y el cual ha sido publicado más que cualquier otro.

Ese gran libro anunció en Isaías 9:6-7 "Porque un niño nos ha nacido, hijo nos ha sido dado, y el principado sobre su hombro. Se llamará su nombre: Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz"? 

Y ese niño que nació también creció y fue sacrificado en una cruz, y nos dio con su muerte la vida. El está esperándonos a todos con los brazos abiertos. Si tu vienes hoy a Él, y confiesas con tu boca y crees en tu corazón que El es el SEÑOR; si haces de tu corazón ese pesebre de Belén, reconociendo con humildad la insuficiencia de tu humanidad y la magnificencia de su divinidad, entonces El puede venir y darte un nuevo nacimiento para hacerte libre.
Quisiera poder escribir hoy las palabras más bellas y con ellas tocar sus corazones. Plasmar con la tinta este deseo ardiente de mi ser por la felicidad de mi patria. Mi deseo convertido en oración porque Dios nos bendiga y que Su luz ilumine nuestras tinieblas? Pero lo que viene a mi mente es aquel pasaje cuando Pedro y Juan se encontraron con un hombre cojo (Hechos: 1-10). El hombre pedía limosna, pero Pedro le dijo: "No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy: En el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda"? Y el hombre fue sanado?

Yo no soy ni Pedro, ni tengo el don de sanidad, pero lo que tengo, humildemente quisiera dárselos hoy: El nacimiento de Jesucristo tuvo un propósito, que sigue cumpliéndose cada día en aquellos que le buscan de corazón sincero. El no es un Dios muerto que quedó clavado en la cruz, El resucitó y con su resurrección venció la muerte. El está vivo y dispuesto a cumplir su propósito en ti y en mí. El quiere nacer en tu corazón. Ábrele hoy tu puerta y El vendrá y cenará contigo, y será en tu vida EL PRINCIPE DE PAZ.

Rosalía Moros de Borregales
rosymoros@gmail.com

jueves, 28 de julio de 2016

UNA FAMILIA CONFORME AL CORAZÓN DE DIOS


Hace unos años cuando comencé a construir este blog lo llamé de la misma manera que mi artículo de hoy, “Una familia conforme al corazón de Dios”. Algunas personas me han preguntado si este blog se relaciona solo con la familia o si escribo solo acerca de este asunto. Ciertamente, he escrito sobre una variedad de temas, por lo cual les he respondido que no, que pueden encontrar aquí artículos sobre temas variados de la vida. Hoy, al retomar este blog para alimentarlo con artículos semanales, me pregunto: ¿Qué es la vida sin familia? Y luego calladamente me respondo: - ¡Mi familia es mi vida! La vida se origina en la familia. Desde mi perspectiva la vida sin familia se reduce al respirar sin el suspiro, al subsistir sin la inspiración, al cerebro que piensa sin el abrazo, al corazón que late sin el beso.

 Así que, al continuar en esta aventura de escribir les ratifico que si, mi tema favorito es la familia, es la vida que se gesta en su seno, las aventuras del compartir sus lazos eternos, la alegría que está contenida en el saberse parte de ella. Pero, qué es eso de una familia conforme al corazón de Dios. ¿Acaso, podría ser tan presumida como para pensar que tengo una familia que ha sido construida de acuerdo al deseo de Dios, a lo que El en su creación pensó, o a lo que inspiró su corazón? No, la verdad es que jamás pensaría algo así; jamás me jactaría porque realmente si nos estudiaran con detenimiento, si nos metieran la lupa, podrían ver algunos perfiles deformados, encontrarían algunos parajes oscuros, algunos caminos torcidos.

Sin embargo, en el proceso de la vida primero ponemos un nombre y en el caminar ese nombre adquiere personalidad. Se posee la existencia, el aliento de vida, a continuación se nombra, luego se “es”. El nombre adquiere características propias que vinieron impresas en ese aliento; más tarde con cada segundo de la existencia el nombre se va moldeando en un ser único. Así es la familia, se concibe, se da a luz, se nombra y luego se “es” y en el proceso de “ser” se va desarrollando de una manera única e irrepetible.

En un momento de mi vida, cuando aún era una adolescente, soñé con tener una familia que pudiera prolongar los sentimientos del nido paterno. Al tratar de diseñarla en mi mente, un deseo muy fuerte surgió en mi corazón, yo anhelaba una familia que pudiera hacer sonreír a Dios, literalmente, que alegrara su corazón, entonces la llamé así, “una familia conforme al corazón de Dios”.

Algún día sabré si de alguna manera hicimos sonreír a Dios, si realmente llegamos a ser aunque sea un poquito conforme a su corazón. Mientras tanto, seguimos caminando con su Palabra como lámpara de nuestros pies; seguimos insistiendo en la testaruda idea de que con Dios nuestra familia es indestructible; seguimos tratando de conocer Su corazón para inspirar en él nuestro proceder; seguimos viniendo a los pies de la cruz, allí rendimos nuestro ser; allí somos sanados para seguir tomados de las manos, con nuestros corazones enlazados en el perdón, con un amor renovado como un nuevo día lleno de sol.

“El hombre más rico sin familia es un hombre pobre; el que tiene familia puede superar toda clase de pobreza porque ya posee la mayor riqueza que Dios le dio al hombre”. 
 

Rosalía Moros de Borregales.

martes, 26 de abril de 2016

AYER PENSÉ EN TI

Para Andrés:
Ayer pensé en ti,
Ayer recogí conchas a la orilla de nuestra playa y pensé en ti.
Ayer recogí conchas para ti… Sus distintas formas eran como tu, todas bellas, todas mostrando diferentes matices del mismo ser.
Los colores de la arena me recordaron a tu rubia tez.
El intenso azul del océano me hizo pensar en la profundidad de tus pensamientos, en esa cualidad innata que tienes para tocar el alma con tu pasión por la vida.
Ayer, mientras caminaba en la playa pensé en ti, en las tantas veces que caminamos juntos por el mismo sendero. El recuerdo evocó tu presencia con tal intensidad que fue como si al caminar podía ver también tus huellas en la arena.
Ayer pensé en ti, ayer pensé en tu huella en mi, en como estás grabado en mi corazón… 
Al rato, vi pasar un escuadrón de pelícanos, alineados uno al lado del otro, iban muy juntos, como una familia, como nosotros hasta hace poco. Los seguí con mi mirada y luego de tan majestuosa formación se separaron, elevándose cada uno a su propio cielo…
Ayer pensé en ti, y el corazón se llenó de este inmenso sentimiento que no sé cómo describir. Entonces recordé al Pelícano, te busqué en el azul del cielo y pensé que al verte remontar en tus propias alturas toda mi angustia por ti se desvanece.
Tus alas han sido entrenadas en la escuela de la vida, en el refugio del nido hogareño, en la libertad del amor que siempre tiene alas, que siempre conquista nuevos horizontes. El amor ante el cual todos los miedos se desvanecen…
Ayer pensé en ti y me alma se llenó de este inmenso sentimiento.
Ayer pensé en ti y hoy te vi volar en el firmamento.

Tu mami que te ama,
Rosalía.

Caracas, 25 de abril de 2016.

martes, 22 de marzo de 2016

EL TOQUE DE DIOS



¿Alguna vez te has sentido triste, decaído, sin fuerzas para seguir luchando y de repente alguien pone su mano sobre tu hombro mientras pronuncia algunas palabras que parecieran infundirte aliento? ¿Alguna vez te has encontrado con los ojos de alguien, cuya mirada te estremece hablándole a tu corazón en un lenguaje que no puedes precisar pero que es capaz de tocar la fibra más profunda de tu alma? ¿Alguna vez contemplaste el inmenso cielo azul y en una inhalación profunda sentiste que el corazón se te llenó de puro amor?

¿Alguna vez el sonido de la carcajada de un niño, junto con su sonrisa de pequeñitas piedras incipientes se convirtió en una melodía que te llenó de ternura el corazón? ¿Alguna vez viste un cuerpo doblegado por los años, con una cabeza cubierta como de blanca espuma, caminando con pasos torpes y al mirar su rostro te encontraste con la bondad? ¿Alguna vez miraste a un ser desconocido y tu corazón fue movido para abrir tus manos con alguna dádiva? ¿Alguna vez sufriste con el dolor de alguien ajeno a tu vida, y tus lágrimas se convirtieron en un lazo de hermandad? ¿Alguna vez al mirar el océano infinito sentiste que toda la grandeza de la naturaleza llenó tu pequeñez?

Dios puede presentarse en el camino de tu vida en cualquier momento. El puede estar por allí, en el lugar que menos esperaste encontrarlo; en una persona conocida, en alguien de tus afectos. El puede llegar vestido de un desconocido, una persona fortuita, que aparece para bendecirte aunque quizá no vuelvas a encontrarla. Aunque Dios es luz, su visita puede llegarte en medio de la más grande oscuridad; si lo invitas a quedarse no te dejará jamás. Si tu corazón lo anhela, si desde lo más profundo de tu alma invocas su nombre, allí en medio de la angustia, en medio del odio que te rodea su amor puede surgir para vencer la oscuridad, para estrecharte en el abrazo del hermano distante.

¡Dios está muy cerca! Nosotros hemos estado muy lejos; nos hemos perdido a plena luz del día. Somos como errantes mientras el camino ha sido trazado para nosotros desde hace mucho tiempo. La bondad se ha desdibujado de nuestros rostros, hemos cerrado el corazón al amor para darle cabida al odio. Hemos cerrado las manos limpias, abiertas, creativas; las manos que alivian, que sanan, que construyen en un puño que golpea, hiere y mata al hermano. Sin embargo, Dios sigue estando muy cerca, a la distancia de una oración de un corazón arrepentido. De un corazón capaz de mirarse a sí mismo para reconocer ante su imposibilidad el poder infinito de Dios; ante la dureza de su soberbia, el grandioso amor magnificado en la cruz.

Porque es allí, en la cruz, donde todo su amor se despliega ante nosotros. Es en la cruz donde entendemos que su amor por el mundo fue tan inmenso que se convirtió en el cordero de Dios, entregando su vida por ti y por mi, prometiéndonos que si creemos en El no estaremos perdidos sino que tendremos vida. Cuando venimos a Cristo, cuando nuestro corazón se rinde ante El, entendemos entonces que su amor es invencible, la fuerza más poderosa del universo para vencer al mal.

¡Dios está cerca! Quizá tu corazón ha estado lejos. Mira atrás, el camino por el cual has andado; quizá tocó tu hombro en muchas oportunidades, quizá te miró a través de algunos ojos, te sonrió en aquellos dientecitos, te envolvió en el abrazo de alguien, te llenó las manos vacías con la bondad de un amigo. Quizá antes no lo reconociste cuando caminó a tu lado. Pero observa ahora, con un corazón humilde; ahora sí podrás reconocerlo, sentir su toque divino y decidir caminar con El para siempre.

No lo olvides, Dios no está lejos, es tu corazón que no ha estado cerca. Te ha tocado infinidad de veces. La próxima vez que pose su mano sobre tu hombro no lo dejes pasar.

 Rosalía Moros de Borregales.

@RosaliaMorosB