martes, 26 de abril de 2016

AYER PENSÉ EN TI

Para Andrés:
Ayer pensé en ti,
Ayer recogí conchas a la orilla de nuestra playa y pensé en ti.
Ayer recogí conchas para ti… Sus distintas formas eran como tu, todas bellas, todas mostrando diferentes matices del mismo ser.
Los colores de la arena me recordaron a tu rubia tez.
El intenso azul del océano me hizo pensar en la profundidad de tus pensamientos, en esa cualidad innata que tienes para tocar el alma con tu pasión por la vida.
Ayer, mientras caminaba en la playa pensé en ti, en las tantas veces que caminamos juntos por el mismo sendero. El recuerdo evocó tu presencia con tal intensidad que fue como si al caminar podía ver también tus huellas en la arena.
Ayer pensé en ti, ayer pensé en tu huella en mi, en como estás grabado en mi corazón… 
Al rato, vi pasar un escuadrón de pelícanos, alineados uno al lado del otro, iban muy juntos, como una familia, como nosotros hasta hace poco. Los seguí con mi mirada y luego de tan majestuosa formación se separaron, elevándose cada uno a su propio cielo…
Ayer pensé en ti, y el corazón se llenó de este inmenso sentimiento que no sé cómo describir. Entonces recordé al Pelícano, te busqué en el azul del cielo y pensé que al verte remontar en tus propias alturas toda mi angustia por ti se desvanece.
Tus alas han sido entrenadas en la escuela de la vida, en el refugio del nido hogareño, en la libertad del amor que siempre tiene alas, que siempre conquista nuevos horizontes. El amor ante el cual todos los miedos se desvanecen…
Ayer pensé en ti y me alma se llenó de este inmenso sentimiento.
Ayer pensé en ti y hoy te vi volar en el firmamento.

Tu mami que te ama,
Rosalía.

Caracas, 25 de abril de 2016.

martes, 22 de marzo de 2016

EL TOQUE DE DIOS



¿Alguna vez te has sentido triste, decaído, sin fuerzas para seguir luchando y de repente alguien pone su mano sobre tu hombro mientras pronuncia algunas palabras que parecieran infundirte aliento? ¿Alguna vez te has encontrado con los ojos de alguien, cuya mirada te estremece hablándole a tu corazón en un lenguaje que no puedes precisar pero que es capaz de tocar la fibra más profunda de tu alma? ¿Alguna vez contemplaste el inmenso cielo azul y en una inhalación profunda sentiste que el corazón se te llenó de puro amor?

¿Alguna vez el sonido de la carcajada de un niño, junto con su sonrisa de pequeñitas piedras incipientes se convirtió en una melodía que te llenó de ternura el corazón? ¿Alguna vez viste un cuerpo doblegado por los años, con una cabeza cubierta como de blanca espuma, caminando con pasos torpes y al mirar su rostro te encontraste con la bondad? ¿Alguna vez miraste a un ser desconocido y tu corazón fue movido para abrir tus manos con alguna dádiva? ¿Alguna vez sufriste con el dolor de alguien ajeno a tu vida, y tus lágrimas se convirtieron en un lazo de hermandad? ¿Alguna vez al mirar el océano infinito sentiste que toda la grandeza de la naturaleza llenó tu pequeñez?

Dios puede presentarse en el camino de tu vida en cualquier momento. El puede estar por allí, en el lugar que menos esperaste encontrarlo; en una persona conocida, en alguien de tus afectos. El puede llegar vestido de un desconocido, una persona fortuita, que aparece para bendecirte aunque quizá no vuelvas a encontrarla. Aunque Dios es luz, su visita puede llegarte en medio de la más grande oscuridad; si lo invitas a quedarse no te dejará jamás. Si tu corazón lo anhela, si desde lo más profundo de tu alma invocas su nombre, allí en medio de la angustia, en medio del odio que te rodea su amor puede surgir para vencer la oscuridad, para estrecharte en el abrazo del hermano distante.

¡Dios está muy cerca! Nosotros hemos estado muy lejos; nos hemos perdido a plena luz del día. Somos como errantes mientras el camino ha sido trazado para nosotros desde hace mucho tiempo. La bondad se ha desdibujado de nuestros rostros, hemos cerrado el corazón al amor para darle cabida al odio. Hemos cerrado las manos limpias, abiertas, creativas; las manos que alivian, que sanan, que construyen en un puño que golpea, hiere y mata al hermano. Sin embargo, Dios sigue estando muy cerca, a la distancia de una oración de un corazón arrepentido. De un corazón capaz de mirarse a sí mismo para reconocer ante su imposibilidad el poder infinito de Dios; ante la dureza de su soberbia, el grandioso amor magnificado en la cruz.

Porque es allí, en la cruz, donde todo su amor se despliega ante nosotros. Es en la cruz donde entendemos que su amor por el mundo fue tan inmenso que se convirtió en el cordero de Dios, entregando su vida por ti y por mi, prometiéndonos que si creemos en El no estaremos perdidos sino que tendremos vida. Cuando venimos a Cristo, cuando nuestro corazón se rinde ante El, entendemos entonces que su amor es invencible, la fuerza más poderosa del universo para vencer al mal.

¡Dios está cerca! Quizá tu corazón ha estado lejos. Mira atrás, el camino por el cual has andado; quizá tocó tu hombro en muchas oportunidades, quizá te miró a través de algunos ojos, te sonrió en aquellos dientecitos, te envolvió en el abrazo de alguien, te llenó las manos vacías con la bondad de un amigo. Quizá antes no lo reconociste cuando caminó a tu lado. Pero observa ahora, con un corazón humilde; ahora sí podrás reconocerlo, sentir su toque divino y decidir caminar con El para siempre.

No lo olvides, Dios no está lejos, es tu corazón que no ha estado cerca. Te ha tocado infinidad de veces. La próxima vez que pose su mano sobre tu hombro no lo dejes pasar.

 Rosalía Moros de Borregales.

@RosaliaMorosB



domingo, 17 de enero de 2016

BANDERAS DE PAZ

En abril del año 1935 una singular reunión se llevó a cabo en la Casa Blanca presidida por el presidente Roosevelt junto a 21 gobernantes de países del continente americano, incluyendo a un representante de Venezuela; acompañados por el pintor y filósofo ruso Nicholas Konstantin Roerich, quien más tarde sería postulado para el premio Nobel de la Paz. El motivo de la reunión fue la firma del que fuera luego denominado como el Acuerdo Roerich, dicho acuerdo consistió en abrazar una bandera propuesta por el artista ruso, quien venía trabajando en esta idea desde el año 1920, como la "Bandera de la paz" y junto con ella mostrarle al mundo una visión de hermandad de las naciones a través de tres grandes pilares de la cultura de la humanidad, a saber: la ciencia, el arte y la religión.

Para el año 1957 la bandera de la paz había sido ya aceptada por 77 países del mundo, incluyendo a los países del bloque socialista de la época. El diseño de la bandera propuesta por Roerich mostró un símbolo usado desde tiempos ancestrales, tres esferas en color sangre derramada (magenta), rodeadas por un circulo que descansan sobre un fondo blanco. Los tres círculos representan la religión, el arte y la ciencia como las expresiones fundamentales de la cultura de la humanidad. La primera motivación de Roerich fue la conservación de todos los monumentos históricos, del arte y de la religión en tiempos de guerra. En el acuerdo se expresa claramente que se deben considerar neutrales todos los espacios destinados a la ciencia, la educación, el arte y la espiritualidad.

Sin embargo, al escoger un símbolo usado por diferentes culturas en diferentes tiempos, Roerich destacó que dicho símbolo podría también representar las realizaciones de la humanidad en el pasado, presente y futuro dentro del círculo de la eternidad, lo que lo llevó a expresar que cualquiera de las interpretaciones concluiría en la representación de la vida humana. Debido al carácter de un símbolo universal que en definitiva guarda el significado del misterio de la vida misma, y después de todo el sufrimiento y daño que causó la II Guerra Mundial, este significado cobró mayor resonancia. En la actualidad la Bandera de la paz representa el derecho de los pueblos de la Tierra a vivir en paz y la exaltación de los valores humanos como fundamento de la vida en el planeta.

La paz se encuentra indivisiblemente relacionada con la vida misma. Sin vida el concepto de paz pierde su significado, no tiene razón de ser. Es el ser humano quien le da vida al concepto de paz. La paz es esa tranquilidad y quietud que se contrapone a la turbulencia de la guerra. Ese sosiego que le dan al alma las circunstancias apacibles de lo externo. Esa concordia que reina en ausencia de la pelea. Ese estado de equilibrio entre nuestros pensamientos, nuestros sentimientos y nuestro cuerpo. El estado de armonía en el cual todas las manifestaciones de la cultura fluyen para exaltar la creatividad del ser humano, y exaltar cada vez más la vida. La paz es esa virtud de un corazón confiado, en amistad con sus semejantes.

Pienso, creo y siento que cada vez que un venezolano muere en manos del hampa, en cualquiera de sus manifestaciones, muere la paz individual, muere la paz de nuestros hogares, muere la paz de nuestras instituciones y muere también la paz de nuestra nación. Con humildad de corazón, pero con la fuerza de una venezolana que ama a esta patria, con la pasión de una madre que daría su vida para proteger la de sus hijos, con el amor y la admiración de una esposa que desea envejecer al lado de su compañero de vida, y con la fe cristiana que es el fundamento de mi existencia, hoy les propongo que nos unamos, que nos congreguemos en diferentes pueblos y ciudades para levantar millones de banderas de paz por la vida, para exigir del estado nuestro derecho a la vida y con ella, nuestro derecho a la paz.

"No hay camino para la paz, la paz es el camino".

Mahatma Gandhi.

Rosalía Moros de Borregales

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@RosaliaMorosB

viernes, 4 de diciembre de 2015

MI VENEZUELA QUERIDA TE LLEVO EN EL ALMA

Dedicado a Leonardo Daniel y Andrés Eduardo, dos hijos de esta patria.

A veces el corazón se siente herido, a veces aunque el sol resplandezca la noche sigue arropándonos, a veces las palabras más alentadoras no nos provocan una sonrisa, a veces irremediablemente nos llora el alma.  A veces, aun al contemplar la inmensidad del cielo y el infinito del océano solo encontramos tristeza; nos pasa como la poesía de Andrés Eloy: -la ola tiene un dolor de aguas verdes... O como la de Pablo Neruda que al sentir tan agudo el dolor exclamó: -Puedo escribir los versos más tristes esta noche... Estos maravillosos poetas le escribieron a un amor con cuerpo de mujer, hoy al plasmar mi pensamiento, le escribo al amor con cuerpo de patria.

¡Mi Venezuela querida te llevo en el alma!

Tu pedacito de tierra lleno de inmensas riquezas, tus tesoros guardados en la profundidad de tus entrañas. Tus riquezas negras y tus riquezas doradas, como tus mujeres negras, como tus mujeres blancas; que llenan tu suelo de muchachitos traviesos, que comen arepitas con mantequilla que les chorrea la barbilla, que toman papelón con limón para apaciguar el calorón, que vuelan papagayos y en los cielos se remontan como el que anda a caballo, y que son tan tecnológicos como biológicos.

¡Mi Venezuela querida te llevo en el alma!

Tus inmensas sabanas cabalgadas con la cara erguida al viento, sobre el potro de los sueños de la juventud que albergas en tu seno; juventud que de ti quiere ser amamantada y en tus brazos acogida por la nobleza que otrora en ti resplandecía y que hoy el alma añora con lágrimas en los ojos en medio de los despojos.

¡Mi Venezuela querida te llevo en el alma!
Tus hombres fuertes que en tu suelo han luchado para darte un destino tan grande como tus cielos, tan profundo como tus mares, tan alto como tus picos, tan caudaloso como tus ríos, tan manso como tus esteros que dan de beber a las coloridas aves que cantan y surcan en tus cielos.

Tus hombres fuertes con dignidad en el alma, tus hombres de manos laboriosas, de pensamientos brillantes, de corazones valientes que rescatan tu vida en las manos del enemigo perdida.

¡Mi Venezuela querida te llevo en el alma!

Hoy tus madres lloran a sus hijos perdidos en la muerte prematura que ensañada contra ellos de tus brazos los ha robado; hoy tus niños anhelan la caimanera entre amigos que de todas las pieles se viste y que levanta un arcoiris del suelo polvoriento; hoy tus jóvenes expatriados, navegando otros mares o bregando un espacio en su propio océano claman por la justicia y se hermanan con la bondad para devolver a tu rostro entristecido la felicidad.

¡Mi Venezuela querida te llevo en el alma!

Hoy renace la esperanza, hoy en Dios ponemos nuestra confianza, hoy el miedo se desvanece y de él no más presas serán nuestras almas. Hoy como un manantial de aguas frescas abrevarás los lomos cansados; como primavera reverdecerán tus pastos y de coloridas flores adornarás la nueva alegría que renace en los que te aman, patria mía.

rosymoros@gmail.com

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@RosaliaMorosB

jueves, 26 de noviembre de 2015

GRACIAS

Amado Señor: En este día elevamos nuestras manos y nuestros corazones a ti, el Rey de los siglos, el Alto y Sublime, el Consejero. Nuestro príncipe de paz, nuestro Redentor y nuestro Señor. Delante de ti derramamos nuestros corazones en acción de gracias. Presentamos delante de ti nuestros cuerpos como un sacrificio vivo, santo y agradable a ti.
Gracias por el Cordero precioso de Jesús, porque él fue molido por nuestros pecados, el castigo de nuestra paz fue sobre él y por sus llagas fuimos sanados.
Gracias por la vida que nos diste, por la Luz de la Vida que iluminó nuestras sendas. Gracias por habernos trasladado del dominio de las tinieblas al reino de tu amado Hijo.
Gracias por nuestros Padres que nos dieron la vida y nos mostraron el camino a ti; gracias por los hijos amados con quienes llenaste nuestro hogar de risas y alegrías, nuestro legado al mundo; gracias por nuestro cónyuge, por el deleite del matrimonio, por habernos hecho uno en Ti.
Gracias por el fruto de nuestro trabajo, por cada alimento que provees en nuestras mesas. Gracias por capacitarnos en diferentes tareas; gracias porque en Ti están escondidos todos los tesoros del conocimiento y la sabiduría.
Gracias por los hermanos amados con quienes crecimos y hoy, a pesar de toda la distancia, siguen grabados con cincel en nuestras almas; gracias por los amigos del alma que han apreciado nuestro afecto y compañía;  gracias por los sobrinos, primos y tíos amados con quienes nos has bendecido en la fiesta de ser familia.
Gracias porque en Ti somos, en Ti nos movemos y en Ti existimos.
Gracias sobre todo por tu inmensurable AMOR.
Siempre gracias mi Señor.

Rosalía

jueves, 19 de noviembre de 2015

LA HORA DE DIOS



Por todos es sabida la terrible realidad que vivimos en nuestro país. La violencia que actuaba en secreto, en la oscuridad de la noche o subrepticiamente a plena luz del día, ahora nos muestra su cara de monstruo cercenando vidas que ejercen su legítimo derecho a la protesta, en un país donde se han ido agotando todas las posibilidades de  una vida digna. Las autoridades que deberían defender a los ciudadanos justifican la tortura de jóvenes que hace apenas un tiempo dejaron los pañales. Mientras una madre sufre el horror de ver la cara de su hija destrozada por perdigones y, minutos más tarde enfrenta la muerte de su amada; la máxima autoridad baila con un cinismo que nos deja perplejos.

Por otra parte, muchos de los que piensan que están en el bando de los buenos justifican acciones engendradas en el odio, y el odio no puede dar a luz a la justicia, la cual, en el fondo, es lo que la mayoría desea. Los días pasan y no pareciera que hay una luz al final del túnel para nuestro país. Estamos viviendo la cosecha de semillas del mal que fueron sembradas, regadas y cuidadas por muchos. La Biblia nos señala en el libro de Gálatas 6:7 “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará”. Hemos cosechado los frutos del odio.

¡Hemos caminado alejados de Dios! Hemos pretendido reducir al Dios omnipotente, omnipresente y omnisciente a un simple amuleto al servicio de nuestros caprichos. Nos hemos interesado más en adivinar nuestro futuro que en vivir cada día bajo su mano amorosa. Hemos pensado equivocadamente que El está de un lado o del otro; sin entender que su gracia, su luz y su amor están solo con aquellos que con corazón sincero le buscan. Hace tiempo que la palabra arrepentimiento dejó de existir en el vocabulario de muchos; pues, hinchados en su vanidad y soberbia han vivido bajo la hueca filosofía de “no arrepentirse de nada”.

De tal manera que, hemos perseverado en una actitud obstinada, endureciendo nuestros corazones hacia nuestro prójimo; calmando la angustia del vivir diario con placeres egoístas que exaltan el yo y destruyen el nosotros. ¡Pero, no perdamos la fe! Dios no está lejos, El tiene para nosotros pensamientos de bien y no de mal, para darnos el fin de justicia, bondad y verdad que esperamos. La fe en su esencia más profunda es obediencia, la obediencia a sus mandamientos. Por esa razón, es necesario que volvamos a la Palabra de Dios, que cambiemos nuestros pensamientos por los pensamientos de Dios.

Pero, ¿acaso, cambiará una nación que se vuelva a Dios los planes orquestados por un sistema político que pretende sobrevivir y expandirse a costa de nuestras riquezas? Enfáticamente si. Jesucristo no se quedó colgado en la cruz. El resucitó y su Palabra dice que ese mismo poder que lo levantó de la muerte actúa en aquellos que le creen. Dios nos está solo en los templos, El camina con cada uno que le invoca, le obedece y le honra. Así, como muchas pequeñas luces al unirse pueden desplegar una gran luz, de la misma forma, muchos ciudadanos, hombres, mujeres, jóvenes y niños, que rindan sus vidas a Dios, que clamen con fervor cada día y que actúen de acuerdo a sus mandamientos pueden hacer frustrar los planes del mal e instaurar la justicia y la verdad en nuestra nación.

¡Es la hora de Dios! La hora de volvernos con todo nuestro corazón a El. Es la hora de que en cada rincón de la geografía de nuestra patria, en cada hogar, escuela, liceo, universidad; en cada iglesia, en cada lugar de trabajo unamos nuestras voces en oración, pidamos perdón elevando plegarias por nuestra nación. Es la hora de no dejarnos seducir por el mal para acabar con el mal. La hora de bendecir al que te maldice, aun cuando cada célula de tu ser grite que le odies. La hora de estrecharnos las manos entre hermanos venezolanos. Y cuando el mal vestido de humanidad se pare frente a ti para hacerte daño, primero invoques el nombre de Dios, y luego, abras tu boca con la autoridad y el amor que provienen de El. Te aseguro que Dios hará más allá de lo que te imaginas. ¡Es la hora de Dios!

"Nos hemos olvidado de Dios. Hemos olvidado la misericordiosa mano que nos guardó en paz, nos multiplicó, nos enriqueció y nos fortaleció. Y, con nuestro corazón engañoso, hemos supuesto, vanamente, que todas estas bendiciones eran producto de alguna sabiduría superior o virtud propia. 
Intoxicados por triunfos ininterrumpidos, hemos llegado a ser demasiado autosuficientes como para sentir la necesidad de redención y gracia, demasiado altivos como para orar al Dios que nos creó. 
Nos corresponde humillarnos ante el Poderoso, confesando nuestros pecados nacionales y pidiendo clemencia y perdón en oración".  Abraham Lincoln.

Rosalía Moros de Borregales.

@RosaliaMorosB


viernes, 6 de noviembre de 2015

LA PLEGARIA


La plegaria

 
ROSALÍA MOROS DE BORREGALES
Es difícil encontrar a alguien que no quede extasiado al escuchar el dueto entre Celine Dion y Andrea Bocelli en su magistral interpretación de la canción titulada "The Prayer" (La plegaria u oración), hermosamente escrita por David Foster y Carol Bayer Sager, objeto de varios premios, entre ellos un Grammy, un Golden Globe y un Academy Award. Aunque no fui bendecida con el don de la música, disfruto profundamente de ella. Lograr escribir algo que inspire a otros es maravilloso, pero lograr que esas letras se conviertan en música no tiene igual. La música es medicina para el alma, un idioma universal capaz de establecer lazos que enaltecen los sentimientos más profundos entre los seres humanos.

Mis dedos se mueven rápidamente en el teclado, las ideas se suceden una tras otra en mi mente, los sentimientos afloran en mi corazón. Estoy escuchando a Andrea Bocelli, me deleito en su música, de alguna manera misteriosa trabaja en mis conexiones neuronales como creando un puente entre lo que pienso, lo que siento y lo que anhelo.

Aunque he escuchado esta canción cientos de veces, es hoy cuando decido traducirla en su totalidad. Como un río que encuentra su cauce cada frase me lleva a mis propios sentimientos, a mi propia oración. Como la música, la letra de "La plegaria" es también universal. Sin embargo, la hago nuestra, la convierto en un clamor expresado desde las entrañas de Venezuela a nuestro Señor.

Las primeras palabras de esta oración son un ruego para que cada uno de nosotros pueda ver a través de Dios, para que Él con sus ojos nos guarde en nuestro camino. Entonces pienso: _ Si cada uno de nosotros pudiera ver a esta nación y al hermano que tiene a su lado desde la perspectiva de Dios, el odio desaparecería de en medio de nosotros. Con seguridad contaríamos con su cuidado en nuestro caminar. Luego, al reconocer que nuestra ayuda viene de Dios, la canción se convierte en un ruego para que seamos sabios en tiempos como éste; para que ésta sea nuestra oración cuando el futuro sea incierto, cuando hayamos perdido nuestro rumbo.

Mientras todos los instrumentos se convierten en un sonido único y armónico, me imagino que la música es como un hermoso caballo que galopa en la sabana llevando sobre sus lomos las voces de estos dos grandes talentos, que en esta hora toman de la mano mi pensamiento y lo elevan al cielo. Las siguientes líneas nos conducen a la petición de ser guiados a través de la gracia de Dios a un lugar donde podamos estar seguros. Entonces, recuerdo al salmista al expresar que en medio de la angustia su corazón estaba confiado solo en Dios. ¡Estar en sus manos es el lugar más seguro para cada uno de nosotros!

La siguiente estrofa se despliega ante mí como una de esas noches plena de estrellas en algún hermoso lugar de nuestra geografía nacional. Mientras los violines parecieran besarme suavemente, la canción es una petición para que podamos encontrar la luz de Dios; más allá, para que seamos capaces de mantenerla en nuestros corazones. Es un ruego para que cada noche cuando las estrellas aparezcan en el firmamento sea un recordatorio, para todos, del lugar donde está Dios. Una oración para que la luz de Dios en nuestros corazones ilumine las sombras que llenan nuestros días.

De nuevo, la petición es por la guía de Dios a través de su gracia. Esta vez, añade la fe como el ingrediente faltante para poder vivir seguros. Pienso, la fe consiste en la certeza de creer que Él existe, de creer que es capaz de bendecir a los que le buscan. A continuación, el clímax de La plegaria se expresa en estas dos voces que se unen como en un coro en la belleza de dos lenguas, para pedir por un mundo de justicia y esperanza, para rogar que cada corazón herido pueda ser sanado, para que todos podamos tocar a Dios, para que podamos alcanzar el cielo.

La última estrofa expresa el deseo por una vida buena para todos, por el cuidado de Dios para cada uno. Agrega la esperanza de que cada alma pueda encontrar otra alma a la cual amar. Que esta sea nuestra oración, que como niños que necesitan encontrar su lugar en el mundo, todos podamos ser guiados a través de Su gracia y de nuestra fe  para estar a salvo, para estar seguros. Me conmuevo dentro de mí, mientras la flauta y el piano me acarician el alma. ¡Este es el anhelo de millares en Venezuela! Que este anhelo se convierta en oración. Que cada uno eleve su petición sin olvidar mantener Su luz en el corazón, sin olvidar que somos instrumentos de Su amor.

"Otra vez os digo que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra acerca de cualquier cosa que pidan, les será hecho por mi Padre que está en los cielos, porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos". 
Mateo 18:19-20

Nota: Para escuchar la canción ir a: http://www.youtube.com/watch?v=cjNfkbQr5zc 

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