martes, 1 de noviembre de 2011

UNA MISIÓN PARA AQUELLOS LLAMADOS CRISTIANOS


Cuentan las sagradas escrituras que pasando Jesús junto al mar de Galilea vio a Pedro y a su hermano Andrés echando la red al mar, y les dijo: “Venid en pos de mi, y os haré pescadores de hombres”. San Mateo 4:19. Esta invitación hecha al comienzo de su ministerio contiene un principio básico y fundamental de la doctrina cristiana. Dios quiere que aquellos que hemos sido pescados por El, nos convirtamos a su vez en pescadores de hombres. Como dice el Reverendo Olson: “Que nuestras vidas se conviertan en la buena carnada que otros puedan comer para conocer el cristianismo”.

Nos hemos llamado una nación cristiana, sin embargo en la práctica parece que esto ha sido más tradición que convicción. Nuestro proceder ha estado bastante alejado de lo que debería caracterizar a una persona que ostenta este nombre. Y lo digo de esta manera, porque estoy convencida de que Jesús no vino a este mundo a traer una religión, él vino a enseñarnos a tener una relación de amistad con Dios. Así pues, que no pensemos en denominaciones, pensemos que esta misión es para todos los que creemos que Cristo es Dios, el Salvador del mundo.

Pero ¿Cómo es eso de convertirnos en pescadores de hombres? ¿Cómo podríamos atraer a otros para que crean en Jesús? No hay otra forma sino siendo imitadores de El, es decir, haciendo lo que él hacía y viviendo de acuerdo a los principios cristianos.

Un día estando Jesús en la sinagoga le tocó leer del libro de Isaías las siguientes palabras:“El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón, a pregonar libertad a los cautivos y vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos y a predicar el año agradable del Señor”. San Lucas 4:18 Al terminar de leer, les dijo a todos que ese día se había cumplido esa escritura delante de todos ellos. El era a quien el Espíritu de Dios había enviado.

Hoy somos tu y yo, los que nos llamamos cristianos, a quienes Dios envía con la misma misión de Jesús. En esta nación marcada por el odio, abatida por la maldad, golpeada por la mentira. ¿Dónde están aquellos que profesan la fe cristiana? ¿De qué lado estamos los que cada domingo asistimos a las diferentes iglesias que profesan la fe en Cristo? Estamos igualmente contaminados por el odio, llenos de toda suerte de sentimientos adversos, olvidados de nuestra misión fundamental, con la fe dormida…

Si abres tu corazón al Señor, él te dará las buenas nuevas que difícilmente encontrarás en los periódicos; sanará tu corazón quebrantado por cualquier dolor, te sacará del cautiverio donde has permanecido por tanto tiempo; le dará luz a tus ojos para que veas una nueva vida aún en medio de la oscuridad; te dará libertad en medio de la opresión y te acogerá en sus brazos como hijo.

Si vienes a El tu vida hablará con más fuerza que tus palabras. No tendrás temor porque el perfecto amor de Dios echa fuera el temor. Aunque a tu alrededor haya oscuridad, la luz de Cristo brillará para ti. Tu vida no dependerá de las circunstancias azarosas de una nación, sino que estará confiada en las manos de nuestro amado Señor. El te responderá y nunca te dejará caído, sino que te levantará y te dará una vida de paz en medio de la tormenta. Entonces, ya no serás más instrumento del odio o del dolor sino que en sus manos cumplirás con la más noble misión de tu vida. La misión de un verdadero cristiano: “...Dar buenas nuevas a los pobres; sanar a los quebrantados de corazón, pregonar libertad a los cautivos, dar vista a los ciegos, poner en libertad a los oprimidos y predicar el año agradable del Señor.”

Rosalia Moros de Borregales

rosymoros@gmail.com
http://familiaconformealcorazondedios.blogspot.com/
@RosalíaMorosB


lunes, 24 de octubre de 2011

Creados con un propósito


  
Según el existencialismo del siglo XX, vivimos en un mundo carente de algún sentido o finalidad en sí mismo, habitamos un universo sin Dios, y solo poseemos una vida fugaz, tras la que no hay nada más. Heidegger, el máximo representante de esta corriente filosófica expresaba: "continuamente nos vemos obligados a encarar un más que incierto futuro tomando decisiones sin saber exactamente qué consecuencias tendrán, de ahí que nuestra existencia se vea continuamente asediada por la culpa y la ansiedad, sobre todo a la hora de afrontar la muerte". Según él, nuestras vidas no son más que un absurdo cuyo único sentido es el que queramos darle nosotros mismos. 

Aunque estoy de acuerdo con Heidegger en cuanto a que somos responsables por el sentido que le damos a nuestras vidas, creo profundamente que cuando carecemos de la visión de la trascendencia de nuestras almas, ese sentido que pudiéramos lograr darle a nuestras vidas corre el riesgo de desvanecerse. Y ésta es la razón por la cual muchos han vivido, y están viviendo sus vidas sin ningún propósito, sin un norte, sin un camino que seguir. Es así como vemos diversas actitudes al darle la cara a la vida, que al final solo dejan sentimientos profundos de frustración. Unos van detrás de los apetitos de su carne, y piensan que es necesario "vivir intensamente" porque "la vida es una sola y hay que vivirla". Otros, viven encerrados en sí mismos, a pesar de estar rodeados de millones, incapaces de establecer vínculos y compromisos con otros seres humanos, por el miedo al dolor, la decepción y la culpa o por el monstruo del egoísmo que cada día nos agobia a todos como sociedad. Más aún, hay otros que simplemente viven la vida de un día tras otro con la tristeza y la soledad inmensa del ser humano alejado de Dios. 

¿Realmente podría este universo el cual continuamente nos sorprende con la perfección de su creación, ser tan solo un producto del azar? ¿O acaso, es solo la Tierra una industria productora de seres humanos con un ciclo de vida, y nada más? ¿Podría el producto de un hecho azaroso mostrar tanta inteligencia? Nuestro planeta nos muestra como en él cada ser, cada cosa, tienen en sí mismos un propósito, que se conecta con el propósito más elevado de sustentar la vida. La verdad es que a lo largo de la historia muchos han tratado de encontrar una explicación, una respuesta a las clásicas interrogantes de: ¿por qué estamos aquí? y ¿cuál es nuestro destino después de la muerte? El hombre ha tratado de erigirse a sí mismo como el máximo exponente de la creación, lo cual ciertamente es, pero alejado de la concepción de Dios. Quizás porque en la complejidad del universo, la idea de Dios le ha parecido demasiado simple para considerarla. O quizás porque se ha sentido demasiado grande e importante en la conducción del planeta, y se ha hecho a sí mismo su propio dios, creando un caos del cual él es la principal víctima. 

Sin embargo, cuando nos remitimos a la Biblia en el Génesis leemos como fue el proceso de la creación, vemos una y otra vez que se repite la frase: "Y vio Dios que era bueno", y más adelante, "y que era bueno en gran manera". Génesis 1: 31. Sí, porque todo lo que Dios creó es real y maravillosamente bueno, pero nosotros, los seres humanos, hemos transformado muchas cosas buenas en horrores, superando nuestra propia capacidad de asombro ante la maldad que hemos creado. Ciertamente, en nuestra búsqueda hemos creído que la sencillez con que se nos presenta Dios, lo reduce y lo aleja de la complejidad de su creación. Pero Dios y su propósito para con el hombre se reducen a la sencilla historia de la cruz del calvario; en la cual un hombre llamado Jesús de Nazaret dio su vida por todos y cada uno de nosotros (Juan 3:16), y en su cuerpo llevó todos nuestros pecados; pagando con su muerte nuestra liberación (Isaías 53:5). Más aún, no solo murió sino que también resucitó (Marcos 16:6) y venció la muerte para mostrarnos su deidad, para mostrarnos la trascendencia de la vida, la cual en Dios tiene un propósito que va más allá de sí misma y nos abre la puerta de la eternidad. 

La grandeza del conocimiento del propósito de Dios a través de su Palabra, la Biblia, es precisamente que nos libera de las cadenas que nos atan a una vida sin sentido. Porque en Dios somos todos seres especiales, creados para un propósito en su reino. ¡Y en el reino de Dios no hay accidentes! Tú y yo estuvimos en el pensamiento de Jesús en su crucifixión y estamos hoy en el pensamiento de Dios. Tú eres valioso(a) para Dios, tú vales la sangre de su hijo Jesucristo. Él te ve a través de su hijo, y en su hijo. Él te ama y te invita a cumplir su propósito en ti a través de su gracia. 

Amo ese versículo que dice: "El Señor cumplirá su propósito en mí, tu misericordia. Oh Dios es para siempre, no desampares la obra de tus manos". Y cada día de mi vida me llena de inspiración su fidelidad. Él jamás abandonará la obra de sus manos. Tan solo respetará tu libre albedrío para tomar la decisión de abrirle la puerta de tu corazón, y cuando se la abras descubrirás una vida plena, aún en medio de la aflicción del mundo, y sobre todo, sabrás que: no eres un producto del azar de la naturaleza, sino que estás aquí con un propósito que cumplir. 

ROSALÍA MOROS DE BORREGALES |  EL UNIVERSAL sábado 22 de octubre de 2011

El mejor equipo para Venezuela


Hace tiempo que el mundo dejó de ser un escenario de grandes personalidades. Hoy en día estamos claros que los grandes logros se alcanzan a través del trabajo en equipo. Y aunque ciertamente, la mayoría de las veces, las grandes ideas nacen individualmente en mentes brillantes, es absolutamente indiscutible que para llevarlas a cabo se necesita el trabajo hombro a hombro de un grupo de personas que compartan la misma pasión y excelencia.

Me asombra cuando escucho a algunas personas quejarse de la cantidad de candidatos para las primarias, pues a mi parecer, es algo muy bueno contar con toda una diversidad de pensamientos e ideas. Es algo muy bueno saber que vivimos en un país donde más de uno está dispuesto a comprometerse con todas sus fuerzas, para trabajar por nuestra Venezuela. Por esa razón no me preocupa el arco iris de opciones que tenemos; sin embargo, nuestro preocupación es pensar que tanto talento, amor y trabajo se diluyeran cuando al escoger a uno, todos los demás quedaran excluidos de la participación en la vida política de nuestra nación.

Pienso que en la Mesa de la Unidad debe existir un pacto de honor entre todos los candidatos a las primarias, para comprometerse, cualquiera que sea el ganador, a formar un verdadero equipo en el cual se incluya a los contendores. Después de todo, la máxima que debe imperar en el corazón de cada uno de estos candidatos es el bien progresivo y sostenido para nuestro país. De tal manera que aunque tengan opiniones divergentes en algunos puntos, todos deben estar unidos por un mismo pensamiento y por una misma fuerza que los motive e impulse: El progreso de nuestra Venezuela.

Un ejemplo maravilloso para todos es la Vinotinto, en donde no se exaltan voluntades individuales, como entusiastamente lo expresó uno de sus jugadores estrella, Oswaldo Vizcarrondo: "creo que este es un equipo de obreros". Sí, y así debe ser también el equipo que se conforme para dirigir a nuestra nación: Un equipo de servidores públicos, en el cual la exaltación e idolatría a una personalidad en particular desaparezca, y tanto los triunfos, como los fracasos sean del equipo.

Creo que debemos sentirnos optimistas en cuanto al panorama político en nuestro país. Creo que debemos ser muy cuidadosos en cuanto a lo que expresamos, puesto que sin querer, con una actitud fatalista que en nada honra la esperanza de los venezolanos, podríamos convertirnos en detractores de nuestra propia nación. Una nación que ha madurado y lo que anhela es ver el trabajo sólido y mancomunado de un grupo de gente que juega para un equipo; de una mano cuyos dedos insertados en un tronco común se mueven armónicamente para cumplir su tarea.

Un ingrediente que determina el triunfo, que no puede faltar en las individualidades de un equipo y que hace posible el hecho de que puedan amalgamarse es, sin lugar a dudas, la humildad. Porque en un verdadero equipo cada uno sabe que su esfuerzo, sin el esfuerzo de los demás es infructuoso. Un verdadero equipo es una familia en la que todos sus miembros son valiosos, se necesitan unos a otros y el respeto y el aprecio mutuo son el cemento que los mantiene cohesionados en el logro.

¡Venezuela necesita el mejor equipo, hagamos que nuestra diversidad se convierta en un arco iris que ilumine nuestro horizonte y no permitamos que intereses propios se interpongan en el bien de todos los venezolanos!

"El problema de nuestra época consiste en que sus hombres no quieren ser útiles sino importantes". Winston Churchill 

ROSALÍA MOROS DE BORREGALES |  EL UNIVERSAL sábado 15 de octubre de 2011 

lunes, 10 de octubre de 2011

CONSTRUIR LO MÁS IMPORTANTE



En la actualidad nos caracterizamos por ser personas muy bien informadas, cada día leemos, vemos y escuchamos a través de diferentes medios, información sobre nuestra ciudad, nuestro país y el resto del mundo. Las noticias viajan tan solo instantes a través de la tecnología que nos pasea rápidamente alrededor del planeta. Nos enteramos de la vida política y de la economía de las naciones. Podemos seguir los desastres naturales ocurridos en los sitios más remotos; disfrutamos de música, videos y películas muchas veces aún antes de su lanzamiento oficial; sabemos de los avances y logros de la ciencia y de todas las disciplinas existentes. Aún nos llegan noticias detalladas de las vidas de personajes públicos y nos enteramos de vanidades intrascendentes.
Aunque parezca muy importante estar informados. ¿Estamos realmente enterándonos de las cosas que tienen trascendencia en nuestras vidas? Más importante de lo que pasa en el mundo o en nuestro país, es lo que pasa en nuestros hogares. Es saber de los pensamientos que cruzan la mente de nuestros pequeños, de sus actividades, pero también de sus inquietudes. Es enterarnos que hay detrás de la mirada de nuestros adolescentes; de sus sueños y de sus temores. Es acompañar a nuestro cónyuge en sus preocupaciones, en sus logros y en sus retos. Sí, porque si sabemos del mundo entero pero no sabemos de nuestra familia estamos perdidos. ¡Hemos hallado al mundo pero hemos perdido nuestro hogar!
Una familia es una obra de diseño, de cálculo, de verdadera ingeniería. También es un taller de arte, donde se deben adornar las estructuras con una paleta de colores, a veces vibrantes y otras veces pasteles. Construir una familia es como hacer una receta con un toque particular; hay ingredientes insustituibles, pero también hay otros que le impregnan nuestra singularidad. Se puede llegar a alcanzar grandes logros, pero levantar una familia sólida que junta supere los obstáculos de la vida, es el logro que le proporciona mayor satisfacción al ser humano y le garantiza la paz en sus años dorados.
Y no hay vínculo que pueda establecerse sin la comunicación, sin el enterarnos, sin el saber y sin el expresar. Los lazos de la familia se fortalecen a través de las conversaciones en la mesa, de las llamadas breves a lo largo del día, de las pequeñas notas o mensajes para expresarles a nuestros amados cuán importante son para nosotros. De sentarnos a escuchar con los oídos, el corazón y la  mirada, sus cuitas y alegrías. De servirnos los unos a los otros, sabiendo que el que ama a su familia se ama a sí mismo. Cuando uno en la familia está herido, todos están heridos con él, y al mismo tiempo todos son la venda que sana la herida.
A pesar de todos los embates del mundo moderno contra el matrimonio, la familia sigue siendo la institución más duradera en el mundo. Psicólogos, psiquiatras y sociólogos coinciden en que la familia continua siendo la base fundamental de la sociedad. Es el lugar donde se sientan las bases de la personalidad de un ser humano. Es en la familia donde se inculcan los valores más importantes para la formación de los individuos que se convertirán en los ciudadanos que construyen un país.
En Rusia saben bien acerca de esto; en su era soviética la familia tuvo una gran decadencia en este país y eso marcó la vida de la nación. Hoy en día cuentan con un día nacional de la familia, el 7 de julio, y en el año de la institución de dicho día (2008) fue prohibida toda publicidad a favor del aborto y se impartieron charlas promoviendo la maternidad en familia. Ellos entendieron que es imposible construir una sociedad moralmente fuerte sin familia.
Entonces, entérate del mundo, pero sobre todo, entérate de tu familia. Pon cada día el ladrillo que corresponde en la construcción de tu hogar. Y recuerda que si tú triunfas en la construcción de tu hogar, triunfa también la sociedad.

Rosalía Moros de Borregales
@RosaliaMorosB


Y EL AGUA VIVA SACIÓ A MUCHOS




Hay personas que reciben una bendición, que se enteran de una verdad que les trae mucha felicidad y la guardan para sí mismos; pero hay otras personas, como aquella mujer samaritana, que al recibir cualquier dádiva, sea material, emocional o espiritual, dejan todo y salen corriendo a compartirla con aquellos a quienes ama su alma.
Ella había estado hablando con el Maestro y las palabras de El causaron en ella algo indescriptible: Por una parte, una alegría desmedida en su ser; por otra, una sensación de serenidad, de sosiego, de una paz inentendible. En un instante, había estado agobiada y fatigada sacando agua del pozo, y en otro, había recibido del agua viva para saciar su sediento corazón. ¡Pero ella no guardó la buena nueva solo para sí! Tal era su premura en compartirla, que dejando su preciado cántaro, al lado del pozo, y deseando en su interior que Jesús de Nazaret estuviera todavía allí a su regreso, salió corriendo a decirle a todos en su pueblo, lo que el Señor le había dicho.
Aunque ella ya sabía con certeza que El era el Cristo; prefería comunicarles un poco más discretamente lo que su corazón creía: “Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No será éste el Cristo?”. Y aunque esta interrogante les dejaba a todos con cierta duda, su certeza al hablarles era tal que muchos se convencieron de la necesidad de ir a ver a este extraño hombre: “Entonces salieron de la ciudad, y vinieron a él”. Ella les transmitió de tal manera su encuentro con Jesús, con tal entusiasmo y sinceridad que muchos creyeron a causa de ella: “Y muchos de los samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la palabra de la mujer”.
Pero el compartir una buena noticia es como sacar a un pájaro de una jaula y lanzarlo a los cielos, deja de pertenecernos y es ahora propiedad de todos. Ella les comunicó la buena nueva y ellos se apropiaron de ésta con tal fervor que le rogaron a Jesús que se quedara con ellos, y el Maestro siempre acepta nuestra invitación para quedarse “…y se quedó allí dos días”. Y no solo se quedó en medio de ellos, sino que compartió con todos las buenas nuevas de salvación y muchos creyeron en El: “Y creyeron muchos más por la palabra de él”. Me imagino que todos querían ofrecerle sus casas, cada uno anhelaba sentarlo a su mesa y brindarle un banquete. Después de todo, fue un banquete espiritual lo que vivió aquella ciudad.
Siempre los grandes acontecimientos de la historia de una familia o de una nación comienzan en la mente de alguien que desea fervientemente traer bien, compartir con todos, esa palabra, ese hecho, esa verdad que ha bendecido su vida. La mujer samaritana bebió del agua viva, la degustó, y al ver lo buena que había sido para su alma, fue y les contó a todos sus conterráneos lo dichosa que se sentía de su encuentro personal con Jesús de Nazaret.
Y muchos fueron y tomaron del agua viva, y hubo en abundancia para todos los que quisieron. Entonces, iban a la mujer para corroborar la palabra que ella les había declarado, y le decían: “Ya no creemos solamente por tu dicho, porque nosotros mismos hemos oído, y sabemos que verdaderamente éste es el Salvador del mundo, el Cristo”. Juan: 4:1-39. Y estas palabras añadían más alegría al corazón de la samaritana.
Como aquella mujer, desde el día que tomé del agua viva, no he cesado de compartir mi bendición. Y hoy, una vez más, la comparto con todos ustedes, mis hermanos venezolanos, a quienes ama mi alma.
“Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed;  mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna”.   Juan 4:13-14

Rosalía Moros de Borregales
@RosalíaMorosB

Y TOMÓ DEL AGUA VIVA



Ella no dudó ni por un instante, ella sabía en lo más profundo de su corazón que las promesas del libro se cumplirían algún día; ella guardaba en secreto la esperanza de su salvación; ella sabía que su Salvador llegaría, que un día todo su desierto se convertiría en un manantial de aguas frescas. Entonces, apenas Jesús de Nazaret terminó de pronunciar sus palabras: “Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed;  mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna”. Ella le respondió sin vacilar: “Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla”.
Jesús la miró con la compasión de Dios, se agradó de su petición y  le mostró cuánto sabía de su vida y de sus sufrimientos, le mostró cuán importante era ella para él. Entonces, le dijo: “Ve, llama a tu marido, y ven acá”. Ella sintió vergüenza, bajó su cabeza y le respondió: “No tengo marido”. Entonces,  Jesús le dijo: “Bien has dicho: No tengo marido;  porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad.” A medida que El hablaba, su corazón saltaba dentro de su pecho. Si, ella estaba nerviosa, un encuentro como este era demasiado extraño, pero al mismo tiempo, demasiado especial. A medida que El le revelaba la verdad de su vida, en su corazón, su vergüenza iba paulatinamente convirtiéndose en fe: _ Si El sabe mi vida, El puede ayudarme. _  Y con determinación pensó: _ Sí, yo quiero tomar de esa agua viva. _
Pero la fe tiene sus luchas, en un momento tenemos la certeza de lo que esperamos, la convicción de lo que no vemos, y al siguiente, la duda nos asalta y nos arrebata la esperanza.  Entonces, confundida en sus pensamientos, librando la batalla de su mente, le dijo como afirmando, como preguntando: “Señor, me parece que tú eres profeta”. Y a continuación comenzó a indagar acerca del verdadero lugar de adoración a Dios. Mientras Jesús la observaba atentamente, y ella sentía que a través de sus ojos El descubría su alma.  Para calmar su corazón agitado, El pacientemente le explicó acerca de la hora que llegaría, en la cual ni en ese lugar, ni en Jerusalén se adoraría, y del tiempo que ya había llegado: “Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren”.
Pocas veces Jesús se había dedicado a revelar individualmente la verdad de Dios. Los discípulos se extrañaron mucho al encontrarlo hablando con ella. Realmente era muy afortunada, había sido elegida para mostrar que aunque la salvación viene de los judíos, es para todos los que “adoren a Dios en espíritu y en verdad”. Después de todas estas palabras casi estaba segura, y para confirmar lo que creía en su corazón le preguntó: “Sé que ha de venir el Mesías, llamado el Cristo; cuando él venga nos declarará todas las cosas”. Y como El conocía su corazón, así como conoce el nuestro, con toda la bondad de su ser le reveló su identidad: “Yo soy, el que habla contigo”. Juan 1:1-39.
En ese instante, los ojos de su corazón fueron abiertos y la luz de Dios la iluminó. Todas las dudas se disiparon, también la angustia fue sustituida por la paz que inundó todo su ser. Su corazón se llenó como una fuente y dejando su cántaro se fue a la ciudad y a todos los que se encontraba en su camino les contaba lo que le había sucedido.
Creo firmemente que de una u otra forma Dios se nos revela a todos. Creo que El prepara un tiempo en el que se nos muestra y nos llama con todo su amor. ¡No dejemos pasar ese encuentro!


Rosalía Moros de Borregales
@RosalíaMorosB

martes, 27 de septiembre de 2011

CUANDO YA TE AMABA


PARA MI PRIMOGÉNITO EN SU VIGÉSIMO TERCERO AÑO DE VIDA

Cuando todavía no habías nacido, cuando tan solo eras un pensamiento de mi mente, entonces, ya te amaba.
Cuando todavía no habías nacido, cuando tu papi y yo fantaseábamos acerca de ti en nuestras conversaciones de adolescentes, entonces, ya te amaba.
Cuando todavía no habías nacido, cuando tan solo eras una semillita germinada en mi virgen vientre, entonces, ya te amaba.
Cuando todavía no habías nacido, cuando ibas creciendo dentro de mí, cuando te alimentabas de mis entrañas, entonces, ya te amaba.
Cuando todavía no habías nacido, cuando me acompañabas a escuchar música y con tus pataditas me hacías saber de tu existencia, entonces, ya te amaba.
Cuando todavía no habías nacido, cuando cada noche respondías con tus piecitos a la conversación de tu papi, entonces, ya te amaba.
Cuando llegó el momento de tu llegada y con esfuerzo viniste al mundo, cuando tus ojos vieron la luz, entonces, ya te amaba.
Cuando eras un bebecito y te alimentaba en mi pecho, cuando mi alma se fundía con la tuya, entonces, ya te amaba.
Cuando ibas creciendo y tus preguntas infinitas agotaban mi mente, cuando curioso descubrías el mundo, entonces, ya te amaba.
Cuando te convertiste en un hermano amoroso y con toda responsabilidad  a Andrés cuidabas y tu alma era bondadosa para con él, entonces, ya te amaba.
Cuando cantabas con tu banda de primitos y amigos, cuando ya tus dotes de líder se asomaban, entonces, ya te amaba.
Cuando te entusiasmabas con los deportes y llenabas cuadernos organizando tus equipos, describiendo a tus famosos jugadores, entonces, ya te amaba.
Cuando te convertiste en un adolescente distante y a ratos tu dulzura cambiaba de sabor y te convertías en un limón, entonces, ya te amaba.
Cuando fuiste madurando y nos revelaste tus deseos de ser un médico, cuando pusiste tus esfuerzos en lograr un lugar en la UCV, entonces, ya te amaba.
Cuando te fuiste por un año de intercambio y mi corazón lloraba tu ausencia, cuando me despertaba pensándote y levantaba una oración por ti, entonces, ya te amaba.
Cuando regresaste y comenzaste tu carrera, cuando todavía inmaduro parecía que muchas cosas no entendías y yo iba a Dios y El paz me ofrecía, entonces, ya te amaba.
Cuando comenzaste a rectificar y a entender el camino, cuando le diste a tu padre el lugar insustituible que Dios le dio en tu vida, entonces, ya te amaba.
Cuando victorioso llegaste al quinto año de tu carrera, cuando el esfuerzo de tu constancia y dedicación dieron su fruto, entonces, ya te amaba.
Cuando conociste a Dios y supe que aunque caminaras por los desafíos de la fe o los abismos de los desaciertos y pecados, siempre regresarías a El porque eres suyo, entonces, ya te amaba.
Hoy y cada día de tu vida te he amado, cada día que falta por venir te amaré, y siempre, siempre podrás contar con mi amor, porque desde siempre, ya te amaba, y para siempre te amaré.

Tu mami,
Rosalía Moros de Borregales.
Caracas, 27 de septiembre de 2011.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Agua fresca en el desierto

Ella era una mujer agobiada por los afanes de la vida, ahogada en sus propios desaciertos y pecados. Había vívido siempre buscando la aprobación de los hombres, sin darse a sí misma la estima y el respeto que cada ser humano se debe tener. Hasta ese día había sacado agua del pozo con un corazón fatigado, una mente confundida y un cuerpo exhausto. Cada vez que iba en busca del agua, su corazón suspiraba, como suspira el alma de alguien que desesperadamente busca ser amado. Hasta ese día sintió que su vida era un desierto; hasta ese día sintió que su alma estaba sedienta. 

Embebida en sus pensamientos, mientras repetía la tarea que innumerables veces había realizado, fue sorprendida por las palabras de un hombre desconocido: -"Dame de beber"- Al girar para encontrarse con el rostro de este desconocido, inmediatamente notó que era judío. En su pensamiento se reprochó a sí misma el estar hablando con él, pues por muchos años los judíos y samaritanos no se habían tratado. ¿Quién era este hombre para pedirle a ella de beber? ¿Sería acaso otro más para añadir a su lista de todos los que la habían llenado de halagos y promesas y luego la habían abandonado? 

Detuvo sus pensamientos, y como resuelta a terminar rápidamente con esta situación, su respuesta fue directa y con un tono fuerte: "¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana?" Pero, lo que ella no sabía era que ese día no se trataba de otro hombre más queriendo conquistar su alma para aprovecharse de su cuerpo. Lo que ella desconocía por completo es que ese era un día totalmente diferente en su vida; un día único, un día en el cual todas las interrogantes de su ser serían respondidas, toda la sed de su alma sería saciada. 

El hombre del encuentro era Jesús de Nazaret; y Él conocía la condición de esta mujer, sabía de sus luchas y tristezas, de su sed de ser aprobada y amada; entonces amablemente le contestó: - "Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y Él te daría agua viva". Pero ella había vivido suficientes decepciones como para creer en palabras bonitas. Sus pies estaban demasiado apegados a la tierra, en su corazón no había cabida para cosas espirituales. ¿Agua viva? ¿Por qué El la llamaría de esta manera? -No, este hombre no entiende lo que le digo. Entonces su respuesta fue casi irónica: - "Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo. ¿De dónde, pues, tienes el agua viva? ¿Acaso eres Tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebieron él, sus hijos y sus ganados? 

Ella no podía ver más allá de sus circunstancias, como la mayoría de las veces nos sucede en nuestras propias vidas. La salvación había llegado, estaba tan cerca, a su lado. Sin embargo, ella se empeñaba en ver las circunstancias, y en lugar de preguntar sobre esa clase de agua desconocida hasta ese día, ella se concentró en las herramientas y el método que Él usaría para extraer el agua. Pero Él es paciente y amoroso y sabe que somos limitados cuando se trata de las cosas del espíritu, entonces más amablemente que la primera vez le contestó: -"Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna". 

Agua viva, no volver a tener sed jamás, una fuente, vida eterna; todas estas palabras retumbaron en su mente. Sin saber cómo, sin entender totalmente el significado de ellas, su corazón comenzó a abrirse a esta maravillosa proposición, entonces su boca se abrió, así como su corazón, para decirle: -"Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla". 

Lo demás es historia, una historia que trascendió hasta nuestros días para mostrarnos varias cosas: Primero, que en Él no hay acepción de personas. Segundo, que Él conoce nuestros corazones, que Él sabe nuestras vidas. Tercero, que Él nos invita a todos a beber de Su agua viva para saciar nuestra sed. 

Hoy más que nunca antes, su invitación está vigente. Es mi deseo convertido en oración que tú y yo podamos vislumbrar que se trata del agua de Dios, la única que puede saciar nuestras almas, y que con un corazón agradecido y humilde vengamos a Él para decirle como aquella mujer samaritana: "Señor, dame esa agua, para que yo no tenga sed". Juan 4:1-39. 

ROSALÍA MOROS DE BORREGALES |  EL UNIVERSAL
sábado 17 de septiembre de 2011 

Conquistando el corazón de Dios

Hay pasajes bíblicos que al leerlos nos llenan de admiración; que trascienden la simple lectura y nos transportan a la época en la que sucedieron. Historias que quedaron allí, grabadas en el corazón de los hombres que fueron testigos de ellas para luego ser grabadas con tinta en el papel de la historia. Relatos que pasan desapercibidos por muchos de nosotros, y que encierran secretos y verdades que constituyen la llave para conquistar el corazón de Dios. 

Por una parte, desde los tiempos más remotos el hombre ha buscado incansablemente el equilibrio en su vida; ha estado en esa búsqueda permanente de satisfacer su alma. Su espíritu creador le ha llevado a la invención de extraordinarias herramientas de trabajo, máquinas y toda clase de aparatos que le han hecho la vida cada vez más confortable. Los grandes descubrimientos científicos le han permitido alejar de su vida la enfermedad y hacer de su mundo un lugar más seguro y deleitoso para vivir. 

Por otra parte, a lo largo de este desarrollo de la humanidad también el hombre ha cometido tantos desaciertos que ha terminado convirtiéndose en el peor enemigo de su raza; pues de su misma mente han surgido herramientas, máquinas y aparatos que inexorablemente lo están conduciendo a la destrucción de su planeta y por ende, de su propia vida. 

Desde la perspectiva cristiana es imposible vivir en paz con nosotros mismos y con nuestros semejantes si primero cada uno, individualmente, no está en paz con Dios. Desde la perspectiva cristiana, es imposible que al ser humano se le iluminen los ojos del corazón para ver al mundo con ojos de bondad. Desde la perspectiva cristiana, esto solo puede suceder si el ser humano vuelve sus ojos a su Creador, y en armonía con Él se convierte en un hacedor del bien. 

Pero nos hemos ido endureciendo cada vez más y en muchos ya ni siquiera hay vestigios de solidaridad con el débil, con el pobre y con el desamparado. El amor se ha convertido en un trueque de intereses; la mentira gobierna hogares, industrias y Estados. El beneficio material de unos pocos prevalece sobre el bienestar de toda la humanidad. El poder político y el poder económico aplastan sin compasión al hombre común. ¿Cómo podríamos entonces llegar a ser hombres de bondad de acuerdo a la concepción de Dios? ¿Cómo podemos alcanzar nuevamente el corazón de Dios, y vivir de acuerdo a su pensamiento? ¿Con qué nos presentaremos delante de Él para recibir de sus manos todo el bien, todo el amor y la sabiduría que necesitamos? 

El pasaje narrado en el evangelio de Mateo 15:21-28, nos da una llave directa al corazón de Dios: Dice esta historia que estando Jesús en la región de Sidón llegó a Él una mujer cananea, que le rogaba que tuviera misericordia de ella, pues su hija estaba siendo atormentada por un demonio. Sin embargo, Jesús no la ayudó inmediatamente sino que le contestó diciendo: "No he sido enviado sino a las ovejas perdidas del pueblo de Israel" (24). Pero la mujer, ya había escuchado de los milagros y prodigios de Jesús; ella sabía que Él era el que podía liberar a su hija, ella ya había puesto sus ojos en Él. Entonces, postrándose delante de su presencia, le dijo: "¡Señor ayúdame!": Y Jesús insistió: "No se debe echar a los perros el pan de los hijos". (25). Pero ella era madre y estaba dispuesta a conseguir la libertad para su hija. Ella no se ofendió por las palabras del Señor, ella reconocía su condición, y de esa humildad de su corazón brotaron palabras que conquistaron el corazón de Jesús: "Es verdad, Señor, pero también los perritos comen las migajas que caen de la mesa de sus amos". (25). Entonces Jesús maravillado ante tal respuesta le dijo: "Mujer, ¡qué grande es tu fe! Que se cumpla tu deseo". Y termina esta historia bíblica en otro evangelio, diciendo que en aquel mismo momento la hija de la mujer cananea quedó liberada. (Marcos 7:29). 

Una actitud humilde y la certeza en nosotros de que nadie más que Él es nuestra ayuda son llaves al corazón de Dios. ¡Con humildad y fe podemos conquistar su corazón! 

ROSALÍA MOROS DE BORREGALES |  EL UNIVERSAL
sábado 3 de septiembre de 2011  

Si tan solo tocare su manto

Otro día más, su cuerpo sintiéndose cada vez más débil, su corazón animado por las buenas nuevas que había escuchado entre sus parientes y amigos. Ese Jesús de Nazaret estaba por allí cerca, todos le habían contado que era un hombre lleno de bondad; que caminaba entre la multitud que le seguía, hablándoles sobre el reino de los cielos. Palabras nuevas para todos ellos, difíciles de entender con la mente pero que de una manera inexplicable les hacían sentir cerca de Dios. 

Otro día más, ya habían pasado doce años desde que su cuerpo comenzó a padecer aquel terrible mal que le dejaba con menos fuerzas a cada instante. Pero ella era de esa clase de mujer que no se amilana fácilmente. Ella sabía en el fondo de su corazón que algún día Dios tendría misericordia de ella. Ella lo amaba desde que era una niña; ella no olvidaba ninguno de sus beneficios; ella sabía que de una u otra manera su salvación llegaría. Así que buscaba sin cesar, aferrándose a la vida. Había visitado todos los médicos de su tierra y de todos los pueblos y ciudades 
Adyacentes. Allá, donde le decían que había medicina para su enfermedad, allá iba, siempre con la esperanza en su ser de que encontraría la sanidad para el flujo de sangre que padecía. 

Otro día más, esa mañana se levantó no solo con esperanza, sino con una gran emoción que palpitaba en su corazón. Su pueblo había esperado por años la promesa de un Mesías, aquel que vendría a sanar a los enfermos y a vendar el corazón de los quebrantados. Una convicción muy poderosa se apropió de su corazón, este hombre de quien todos hablaban era aquel de quien había escuchado desde niña. Ella era precisamente una de esas personas que necesitaba de su redención; su cuerpo estaba enfermo y su corazón quebrantado. Recordaba las palabras del Salmista: "Él es quien perdona todos mis pecados, quien sana mis dolencias, quien rescata del hoyo mi vida y quien me corona de favores y misericordias". Al recordar estas palabras su corazón brincó dentro de ella, y de repente un pensamiento llenó su mente: - Si tan solo lograra acercarme a Él, si tan solo tocara el borde de su manto recibiría sanidad. 

Sin dudar, ni por un instante, con sus desgastadas fuerzas, se fue a buscar a Jesús. Caminaba muy lentamente, y la multitud la lanzaba de un lugar a otro porque su frágil cuerpo no podía oponer resistencia; pero aunque su cuerpo estaba desgastado, su alma era cada vez más fuerte. Esta fuerza de su alma, que se había alimentado de las palabras del libro, la impulsaba a seguir caminando, mientras en su corazón hacía oración a Dios, rogándole que le permitiera llegar cerca de este Jesús y tan solo tocar el borde de su manto. 

De repente, como propulsada por una fuerza desconocida y al mismo tiempo indescriptible, se encontró cerca de Él, y sutil pero firmemente tocó su manto. Al instante sintió que algo recorría todo su cuerpo y tuvo la certeza absoluta de que estaba sana. Se quedó allí, como paralizada, viviendo ese momento de bendición que había estado buscando durante tantos años, sintiendo una paz muy profunda que inundaba todo su ser. Entonces, la voz del Señor preguntando la hizo temblar: - Quién me ha tocado. Mientras los discípulos y la multitud murmuraban, reprochándole. Pero ella sabía que se trataba de ella; ella sabía que ese poder que Él declaraba que había salido de Él, era el poder que había restaurado su cuerpo. Entonces, con la humildad de un corazón agradecido vino delante de Él y postrándose le dijo: - Yo he sido, Señor-, mientras le declaraba todo lo que había sufrido con aquel flujo de sangre por doce años. Entonces el Señor le dijo: - Hija, tu fe te ha salvado, ve en paz. 

Hoy, tanto como en aquel momento en que transcurrió esta historia, el poder de Dios está disponible para todos aquellos que con fe en sus corazones se acerquen a Él, creyendo, con la convicción de que Él es galardonador de los que le buscan. Es mi esperanza y mi deseo que cada uno se acerque confiadamente como esta mujer, y que todos podamos recibir de su corazón sanidad para nuestros cuerpos y nuestras almas. 

ROSALÍA MOROS DE BORREGALES
 |  EL UNIVERSAL
sábado 10 de septiembre de 2011