miércoles, 31 de mayo de 2017

ESTAR A TU LADO
Pienso que hay una fuerza poderosa en las relaciones humanas, es una fuerza capaz de sanar, liberar, renovar y engrandecer. Es todo un potencial que puede ser la mejor medicina para el alma; por supuesto, como todo en la vida, esta fuerza puede llegar a ser también negativa. Depende de la fuente que escojamos como provisión para llenar nuestros corazones; depende de las decisiones que tomemos en el camino; de la visión que tengamos del futuro; depende del justo valor que tengamos de nosotros mismos y de aquellas personas y razones a las que le damos importancia cada día.

No hay mayor consuelo en momentos de angustia que el abrazo cálido de un ser amado. No hay nada que nos enternezca más que la sonrisa dulce de tres dientecitos incipientes. Es esperanzador encontrarse con un par de viejitos tomados de la mano. Es un bálsamo para el corazón cansado sentarse en un parque, contemplar a los niños jugando, escuchar sus risas y al instante sentir que también nosotros nos estamos carcajeando. Amanecer tristes, buscando fuerzas para seguir adelante y encontrarlas al ser sorprendidos por el mensaje alentador de un amigo no tiene precio. Llegar cansados a la casa después de un largo día de trabajo para ser recibidos por la algarabía de nuestro cónyuge y de nuestros hijos puede convertirse en la sinfonía más sublime para nuestros oídos.

Vivimos rodeados de palabras, llenos de dichos, pero las palabras de nuestra madre cuando atravesamos la primera gran prueba de nuestra vida jamás se nos olvidarán: "Tu dolor es mi dolor, tu alegría es mi alegría". Me llena de inspiración cada vez que escucho a mis hijos decir: -Bendición mami-,  los bendigo con las palabras de siempre, pero calladamente, dentro de mi ser, surgen infinitas bendiciones como un manantial que brota a borbotones para llenarles la vida de bien. Mirar al pasado buscando momentos para vernos claramente haciendo tareas, con papá sentado a nuestro lado, explicándonos la materia, es un recuerdo de su compañía activa, del estar allí.

Todo se trata de alguien que nos bendice con su presencia en nuestras vidas. Alguien que nos regala un gesto, una sonrisa, un abrazo, un beso, un regaño, una palabra de admiración. Se trata de estar al lado de quienes amamos, de quienes nos necesitan, de quienes son nuestra responsabilidad. Se trata de nuestra presencia activa en la vida de otros, de la presencia de ellos en nuestras vidas. Se trata de estar al lado, de hacer el camino juntos, de saber que estás allí. De sentir que mi silencio puede hablarte tanto como la más profunda de nuestras conversaciones. De saber que mi mirada puede ser el abrigo de tu alma; que tu alma puede ser el refugio de la mía.

De eso se trata la amistad, el ser cónyuges, de eso se trata el ser padres e hijos, el ser familia, el tener a alguien a quien amar. Y lo más hermoso que he encontrado en la vida es que también de eso se trata la relación que Dios desea entablar con cada ser humano. Una y otra vez podemos encontrar en las Sagradas Escrituras que Dios nos manifiesta que su presencia estará siempre a nuestro lado; que Él no nos abandonará en tiempos de crisis; que su mano será sobre nosotros. De la manera que Cristo, al despedirse de sus discípulos les consuela prometiéndoles la presencia del Espíritu Santo para estar allí al lado de ellos guiándoles a toda verdad en sus vidas. Y de la misma forma, en la que Él se entristece al ver que ellos no pudieron acompañarle, no estuvieron a su lado en la hora de su angustia antes de ser llevado a la cruz.

De eso se trata siempre el amor, de estar allí, de estar a tu lado...

rosymoros@gmail.com

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@RosaliaMorosB

domingo, 14 de mayo de 2017

Dedicado a todas las madres venezolanas

LA GUARDIANA DE TU ALMA
En memoria de mi consuegra Isabel Eugenia Cardozo de Blanch
Una vez estudiando sobre el origen de la palabra amigo encontré que podría ser atribuido al vocablo latino animi el cual es usado para llamar al "alma", unido éste al vocablo custosdel cual se deriva la palabra "custodia". De esta manera, el significado de amigo sería "el que custodia o guarda el alma". Pensando en la celebración del día de la Madre este concepto vino a mi mente. Pues, considero que nuestra madre es el primer amigo con el que contamos cuando llegamos a este mundo. ¡Ella se convierte en nuestra vida en la guardiana de nuestra alma!
De una manera misteriosa los seres humanos somos copartícipes en el proceso de creación. Dios le dio al hombre y a la mujer la capacidad de reproducirse creando desde sus propias entrañas un nuevo ser. La mujer es el nido escogido por el Creador para albergar y alimentar al hijo durante las diferentes etapas de su formación. Pero este proceso trasciende lo corporal para convertirse en un proceso del alma; así como se van entretejiendo las células para formar órganos y sistemas, de la misma manera los sentimientos se van enlazando con ese pequeño ser tan desconocido hasta ese momento, pero al mismo tiempo, tan amado.
Y es desde allí, desde que el hijo forma parte de su corporalidad, que la madre comienza a custodiar su vida con la suya propia. Al salir del refugio tibio del vientre, sus pechos nos reciben para abrigarnos; el miedo al ambiente desconocido se desvanece cuando nuestros oídos reconocen la primera música que nos deleitó y nos acompañó en el recorrido de nueve meses. ¡El latido de su corazón nos calma! Más tarde, ese corazón seguirá latiendo por nosotros a cada paso de nuestro desarrollo como seres humanos. Sin importar las distancias, en nuestro querer o en nuestro desapego, su corazón siempre nos alcanzará con una plegaria.
Si recorremos los caminos más hermosos y coronamos nuestras vidas de estrellas; o si nos hundimos en los abismos y comemos los frutos amargos de la tierra, en cada situación el corazón de nuestra madre siempre estará con nosotros. Si hablamos con ella conocerá nuestras angustias, pero si callamos, en lo más profundo de su ser, su alma inquieta también lo sabrá. En nuestra presencia sus ojos leen el mensaje de nuestra mirada; se goza con nuestra alegría y sufre con nuestro dolor. Si estamos lejos nos percibe en su interior; nos llora calladamente, o una sonrisa ilumina su rostro recordando nuestro amor.
Ella siempre sabrá guardarnos bajo la protección del Creador. Una y otra vez velará por nuestra vida como en las noches cuando la fiebre quemaba nuestra piel. Al amanecer, cuando ocupados en los quehaceres del día, nuestros pensamientos lejos de ella estén, su mirada se elevará al Cielo para encomendarnos a Dios. Y en el ocaso, antes de que su cuerpo cansado consiga el merecido descanso, de nuevo su voz como un susurro llegará a los oídos del Señor para cuidarte la vida; porque ella fue tu primera amiga al ver la luz de este mundo y hasta que la luz de su vida se apague, ella será la guardiana de tu alma.
"Madre mía, tus alas se extienden para albergarnos a todos en tu pecho.
En tu corazón cabe un hijo, caben dos, cabemos todos los hijos
a los que la Providencia amamantó de tu seno.
Tu luz ha iluminado nuestros caminos,
has sido lámpara en nuestra oscuridad.
El agua de tu manantial ha saciado nuestra sed.
¡En el desierto de la vida tú has sido el oasis del amor!"


Rosalía Moros de Borregales
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