jueves, 26 de noviembre de 2015

GRACIAS

Amado Señor: En este día elevamos nuestras manos y nuestros corazones a ti, el Rey de los siglos, el Alto y Sublime, el Consejero. Nuestro príncipe de paz, nuestro Redentor y nuestro Señor. Delante de ti derramamos nuestros corazones en acción de gracias. Presentamos delante de ti nuestros cuerpos como un sacrificio vivo, santo y agradable a ti.
Gracias por el Cordero precioso de Jesús, porque él fue molido por nuestros pecados, el castigo de nuestra paz fue sobre él y por sus llagas fuimos sanados.
Gracias por la vida que nos diste, por la Luz de la Vida que iluminó nuestras sendas. Gracias por habernos trasladado del dominio de las tinieblas al reino de tu amado Hijo.
Gracias por nuestros Padres que nos dieron la vida y nos mostraron el camino a ti; gracias por los hijos amados con quienes llenaste nuestro hogar de risas y alegrías, nuestro legado al mundo; gracias por nuestro cónyuge, por el deleite del matrimonio, por habernos hecho uno en Ti.
Gracias por el fruto de nuestro trabajo, por cada alimento que provees en nuestras mesas. Gracias por capacitarnos en diferentes tareas; gracias porque en Ti están escondidos todos los tesoros del conocimiento y la sabiduría.
Gracias por los hermanos amados con quienes crecimos y hoy, a pesar de toda la distancia, siguen grabados con cincel en nuestras almas; gracias por los amigos del alma que han apreciado nuestro afecto y compañía;  gracias por los sobrinos, primos y tíos amados con quienes nos has bendecido en la fiesta de ser familia.
Gracias porque en Ti somos, en Ti nos movemos y en Ti existimos.
Gracias sobre todo por tu inmensurable AMOR.
Siempre gracias mi Señor.

Rosalía