martes, 17 de febrero de 2015

El sentir de Dios

Dedicado con todo mi amor a mi hijo Andrés Eduardo Borregales Moros

Siempre estaré inmensamente agradecida a Dios por la amistad con mis hijos, desde muy pequeños compartimos muchos ratos de lectura y oración antes de dormir, y aunque éstos mermaron en los años de la adolescencia, siempre ha habido entre nosotros esa comunicación que nos ha permitido saber cómo andan nuestros corazones. Ya no son niños, son más que adolescentes, hombres jóvenes que buscan un destino, que tienen ideales, con metas trazadas y llenos de esperanzas por una vida digna. Pero cuando se tiene esta clase de amistad, la edad no es un impedimento para volver a compartir como en los tiempos de niños.

Llego a mi casa, respiro profundo y agradezco a Dios estar aquí, en mi refugio. Mi hijo menor me llama, nos saludamos, me da un beso en la mejilla y me pide la bendición; le respondo con cariño y me invita a ver algo en su computadora, está recostado en su cama, me siento a su lado y comienza a hablar conmigo mientras me muestra algunos videos. Me pasea por una variedad que va desde la música que más le gusta, pasando por seminarios de un maestro de la psicología, hasta unas cuantas personas que hablan de la fe cristiana. De repente, me expresa su admiración por un video en particular, es del Papa Juan Pablo II, del año 1987 cuando el Papa visitó a Chile.

Atentamente escucho cada palabra, mi corazón está a la expectativa, a medida que va transcurriendo el mensaje reconozco la profundidad y verdad en él. Mi hijo se acerca más a mí, nuestras cabezas reposan la una al lado de la otra mientras miramos la pantalla. El Papa dice a los jóvenes que deben estar siempre dispuestos a dar razón de la esperanza que hay en ellos; les insta a estar atentos, con sus miradas en el mundo para ver las realidades sociales; les exhorta a no conformarse con denunciar los males existentes. Con profundo amor les hace ver que en sus mentes han de nacer y tomar forma propuestas de soluciones para dichos males.

Expreso mi admiración por cada palabra y mi hijo me responde que ha visto este video muchas veces, que una y otra vez se siente impactado. Ahora Juan Pablo II les dice que también deben estar atentos a no perder el sentido de Dios, a no permitir que se debilite en ellos el sentido de la presencia y acción de Dios. Les enfatiza que el hombre puede construir un mundo sin Él, pero que ese mundo acabará volviéndose contra el hombre mismo. Por eso, continúa, debemos volver nuestra mirada a Cristo, pero no al Cristo muerto sino al resucitado; y tiernamente les guía a mirar al fondo del escenario donde se ha desplegado una de las miles de imágenes del rostro de nuestro Señor. Y cuando todos lo miran, Juan Pablo II les dice: "No tengáis miedo de mirarlo a Él".

A estas alturas estoy totalmente abstraída en el mensaje y compenetrada con mi hijo en lo que su corazón está sintiendo. Le acaricio el cabello suavemente, y veo las lágrimas corriendo por su rostro, mientras Juan Pablo II con la pasión del que ama verdaderamente a Dios, les pregunta qué ven cuando ven a Cristo. El mismo les contesta, ven a un hombre, no solo a un hombre, mucho más que a un hombre. ¡Ven a un reformador social! Pero no solo a un reformador social, mucho más, enfatiza el Papa, para luego llevarlos a la cumbre de su pensamiento: "Mirad al Señor, y descubriréis en el Él, el rostro mismo de Dios".

Mis ojos también están bañados de lágrimas, en ese instante, como en una película, escenas de muchos momentos en los que hemos compartido acerca de Dios, se suceden en mi mente; entiendo que todos ellos fueron tejiendo en el corazón de mi hijo el momento que estoy viviendo hoy. Una profunda convicción llena mi corazón, acariciada por la presencia de Dios, me siento profundamente agradecida, profundamente segura de que al elevar sus alas en el vuelo de la vida mi hijo surcará los cielos sustentado e inspirado siempre en Dios.

Entonces, escucho las palabras finales de Juan Pablo II:
"Buscad a Cristo, mirad a Cristo, vivid en Cristo".

Rosalía Moros de Borregales

rosymoros@gmail.com
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@RosaliaMorosB