miércoles, 30 de enero de 2013

No te preocupes hijo mío


Dedicado a todos los jóvenes venezolanos

Hijo, no podemos negar que vivimos tiempos difíciles, no solo en Venezuela sino en el mundo entero; tampoco podemos negar que a lo largo de la historia de la humanidad el hombre ha estado constantemente sometido a luchas que han generado cambios en su estilo de vida. Los cambios pueden producir verdaderos estados de angustia y desasosiego; pero el vivir es como una obra de teatro, a lo largo de la cual se despliegan diferentes escenarios. Tan solo el paso del tiempo determina cambios sustanciales en la vida de cada uno; no sueñas, ni anhelas lo mismo cuando tienes quince, veinte, cuarenta, sesenta. ¡La vida es un constante cambio!

Aunque dependiendo del lugar donde te encuentres las oportunidades podrían ser más y mejores para ti, siempre ha habido oportunidades y siempre las habrá. El éxito en tu vida no va a depender solo de las oportunidades que se te presenten; pues, muchas oportunidades se fabrican en tu interior, allí donde las posibilidades de tu creatividad pueden superar todos los pronósticos de aquellos que constantemente te auguran oscuridad. No te hablo de ilusiones, no te hablo desde mis emociones. Pienso en ti, me dirijo a ti, con los pies puestos en la tierra, con una visión realista de la vida, pero que descarta todo pesimismo y apela a tu voluntad.

Algunos se enfocan en el ingrediente que les falta, entonces desisten, y terminan sin cocinar nada; otros en cambio, deciden explorar nuevas combinaciones descubriendo sabores que les alegran la vida. Siempre hay una posibilidad, siempre puedes lograr algo, los caminos de la vida son infinitos. Lo más importante es que tú quieras hacerlo, que pongas toda tu voluntad al servicio de labrarte cada día el futuro que tanto deseas. Por eso, hijo mío, no te preocupes, sino ocúpate en lo que está frente a ti el día de hoy. Haz tu mejor esfuerzo, pon tu corazón en lo que haces, aprovecha cada minuto del tesoro del tiempo que se te ha brindado.

Donde quiera que vayas practica la justicia, que la bondad sea el arma que ciñas a tu cintura cada mañana. Ve en cada ser humano a un hermano, se compasivo y, siempre trata de ponerte en los zapatos del otro. Sin embargo, nunca permitas ser despojado de tu dignidad, tú mereces la mejor vida posible, tienes el derecho de vivirla plenamente. No es fácil mantener el equilibrio, pero la ley de Dios está escrita en tu mente, y tu corazón sabrá discernir el camino. No permitas que tu mente divague, mantente enfocado, pon tus ojos en Dios y tu vida será como la luz de la mañana, irá en aumento hasta que el día sea perfecto. 

Confía en ti, en los talentos con los que fuiste provisto, pero nunca al punto de caer en la soberbia de negarte a buscar la ayuda que necesites. Siempre encontrarás un corazón que te escuche, una mirada que te abrace el alma, una mano que te levante, un techo que te acobije; pero recuerda, tienes que pedirlo, que buscarlo, que abrirte para encontrarlo. Los verdaderos amigos no abundan, pero todos los seres humanos tenemos un amigo. ¡Encuéntralo!

No te preocupes hijo mío, ocúpate, tú eres necesario en un lugar del mundo, hay una tarea que debes realizar.  ¡El cielo tiene un plan para ti!

"Hijo mío, no te olvides de mi enseñanza, Y tu corazón guarde mis mandamientos, porque largura de días, años de vida y paz te añadirán. La misericordia y la verdad nunca se aparten de ti; átalas a tu cuello, escríbelas en la tabla de tu corazón. Así hallarás favor y buena estimación ante los ojos de Dios y de los hombres. Confía en el Señor con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento. Reconócelo en todos tus caminos, y Él enderezará tus sendas".  Proverbios 3:1-6.

Rosalía Moros de Borregales
rosymoros@gmail.com