lunes, 11 de febrero de 2013

¡Mi Venezuela querida te llevo en el alma!



Dedicado a Leonardo Daniel y Andrés Eduardo, dos hijos de esta patria.

A veces el corazón se siente herido, a veces aunque el sol resplandezca la noche sigue arropándonos, a veces las palabras más alentadoras no nos provocan una sonrisa, a veces irremediablemente nos llora el alma.  A veces, aun al contemplar la inmensidad del cielo y el infinito del océano solo encontramos tristeza; nos pasa como la poesía de Andrés Eloy: -la ola tiene un dolor de aguas verdes... O como la de Pablo Neruda que al sentir tan agudo el dolor exclamó: - Puedo escribir los versos más tristes esta noche... - Estos maravillosos poetas le escribieron a un amor con cuerpo de mujer, hoy al plasmar mi pensamiento, le escribo al amor con cuerpo de patria.

¡Mi Venezuela querida te llevo en el alma!

Tu pedacito de tierra lleno de inmensas riquezas, tus tesoros guardados en la profundidad de tus entrañas. Tus riquezas negras y tus riquezas doradas, como tus mujeres negras, como tus mujeres blancas; que llenan tu suelo de muchachitos traviesos, que comen arepitas con mantequilla que les chorrea la barbilla, que toman papelón con limón para apaciguar el calorón, que vuelan papagayos y en los cielos se remontan como el que anda a caballo, y que son tan tecnológicos como biológicos.

¡Mi Venezuela querida te llevo en el alma!

Tus inmensas sabanas cabalgadas con la cara erguida al viento, sobre el potro de los sueños de la juventud que albergas en tu seno; juventud que de ti quiere ser amamantada y en tus brazos acogida por la nobleza que otrora en ti resplandecía y que hoy el alma añora con lágrimas en los ojos en medio de los despojos.

¡Mi Venezuela querida te llevo en el alma!

Tus hombres fuertes que en tu suelo han luchado para darte un destino tan grande como tus cielos, tan profundo como tus mares, tan alto como tus picos, tan caudaloso como tus ríos, tan manso como tus esteros que dan de beber a las coloridas aves que cantan y surcan en tus cielos.
Tus hombres fuertes con dignidad en el alma, tus hombres de manos laboriosas, de pensamientos brillantes, de corazones valientes que rescatan tu vida en las manos del enemigo perdida.

¡Mi Venezuela querida te llevo en el alma!

Hoy tus madres lloran a sus hijos perdidos en la muerte prematura que ensañada contra ellos de tus brazos los ha robado; hoy tus niños anhelan la caimanera entre amigos que de todas las pieles se viste y que levanta un arcoiris del suelo polvoriento; hoy tus jóvenes expatriados, navegando otros mares o bregando un espacio en su propio océano claman por la justicia y se hermanan con la bondad para devolver a tu rostro entristecido la felicidad.

¡Mi Venezuela querida te llevo en el alma!

Hoy renace la esperanza, hoy en Dios ponemos nuestra confianza, hoy el miedo se desvanece y de él no más presas serán nuestras almas. Hoy como un manantial de aguas frescas abrevarás los lomos cansados; como primavera reverdecerán tus pastos y de coloridas flores adornarás la nueva alegría que renace en los que te aman, patria mía.

ROSALÍA MOROS DE BORREGALES |  EL UNIVERSAL
sábado 28 de julio de 2012  12:47 PM
@RosaliaMorosB

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