viernes, 18 de mayo de 2012


La significación de los valores

Creo, sin temor a equivocarme, que la inmensa mayoría de los venezolanos anhelamos una nación en la cual el comportamiento de cada uno de los ciudadanos sea de tal integridad que la convivencia de todos sea cada vez más armónica y por ende, nos aporte mayor felicidad. Para lograr esta clase de convivencia son absolutamente necesarios los valores, esos principios o sentencias que rigen nuestro comportamiento moral y, no dependen del estamento jurídico, sino que conciernen al fuero interno, a la apreciación del alma del ser humano; a esa ley que está escrita en los corazones de los hombres y les da la capacidad de discernir, de distinguir entre lo virtuoso y lo incorrecto. 

El comportamiento del ser humano es dirigido, inspirado u orientado de acuerdo a los valores que posee. Todos nos inclinaremos hacia una actitud o comportamiento en base a nuestras preferencias, que a su vez están determinadas por el aprecio que le tenemos a esos conceptos o ideas denominadas valores. Y más allá de su significación para el ser humano, las actitudes estarán determinadas por el ánimo de espíritu, por la determinación del alma de actuar conforme a lo que apreciamos como positivo, verdadero y según la bondad. 

Los valores, son principios que responden a las necesidades del ser humano, y primordialmente a la necesidad de convivencia; de subsistir en los espacios compartidos; a esa armónica interdependencia humana que permite el bienestar colectivo. El conocimiento de los valores morales inspira en el hombre sueños e ideales; y mientras las circunstancias son más adversas y el comportamiento colectivo se aleja más de estos, si conocemos los valores, el alma anhela con mayor fuerza la determinación del comportamiento a través de estas pautas o principios; es decir, anhelamos la justicia porque carecemos de ella; la honestidad porque es escasa; la verdad porque la mentira se ha institucionalizado; la bondad porque el odio se siente en el ambiente. 

Sin embargo, para lograr una sociedad cuyo comportamiento esté determinado de acuerdo a los valores, es necesaria una labor de enseñanza a través de la cual seamos capaces de infundir en el ánimo de cada venezolano el aprecio por estos valores. Es llevar cada concepto a una idea práctica; es contraponer el efecto que causa el comportamiento determinado por un valor y su antítesis. Pero, no podemos esperar que esta labor sea llevada a cabo por el Estado, que se está desmoronando, sino que todos y cada uno en el lugar donde nos encontramos debemos convertirnos en modeladores y multiplicadores de los valores. La sociedad civil en sus diferentes expresiones, las instituciones públicas y privadas, los medios de comunicación, los diferentes grupos religiosos, los padres y educadores, los amigos; en fin, todos tenemos la irrenunciable tarea de convertirnos en maestros de valores. 

"Si pretendemos avanzar, debemos volver atrás y descubrir de nuevo los preciosos valores, porque toda realidad gira en torno a fundamentos morales y porque toda realidad tiene un control espiritual". Martin Luther King. 

"Todo lo que se puede contar no siempre cuenta; todo lo que cuenta no siempre se puede contar". Albert Einstein 

Rosalía Moros de Borregales.


Reparando la brecha

Un día leí sobre un pintor que había sido cuestionado acerca del nombre que le había dado a una de sus obras. Se trataba de una pintura en la que estaba un soldado en plena batalla montado en un poste de electricidad haciendo sus mayores esfuerzos para reparar una línea rota que era de vital importancia. Mientras el crítico de arte preguntaba el por qué del nombre de la pintura, el pintor comenzó a narrar la historia plasmada en el lienzo: Es un soldado, un hombre de los que no abundan, uno que entiende su misión, uno que piensa en todos. Se encuentra tratando de restablecer la línea, creando un puente. Aunque debajo de sus pies el fuego se cruza y los bombardeos lo ensordecen, él solo piensa en que debe reparar lo que está roto, aun cuando sabe que al repararlo también beneficiará al enemigo. 

Por momentos, siente que todo su esfuerzo se desvanece y deja de mirar los cables para mirar abajo, sintiéndose totalmente solo e indefenso; pero al mirar los cuerpos de sus compañeros que se elevaban por los aires para luego caer despedazados, se siente más comprometido con la misión que le ha sido encomendada. Después de unas cuantas horas, cuando el cansancio casi lo vence y el miedo lo aterroriza, en un esfuerzo máximo logra reparar la línea, y también regresar a salvo con su tropa. Gracias a la valentía y al compromiso de un hombre la línea ha sido restablecida y con ella todos los beneficios a ambos bandos, a la población entera. El nombre que el pintor le había dado a su obra era "Through", que traducido es "Por medio de", "A través de". 

Desde tiempos remotos la humanidad vive enfrentada con sus iguales en una constante batalla. Pareciera que los que deberían ser nuestros mejores aliados se han convertido en nuestros peores enemigos. Mientras más conocimiento adquirimos pareciera que tenemos menos sabiduría para lidiar con las cosas más sencillas e intrínsecas a la vida y a la felicidad del hombre. Mientras más nos enfocamos en el placer, pareciera que más enfermedades hacen nido en nuestros cuerpos. Mientras más armas se fabrican bajo el pretexto de alcanzar la paz, más inocentes mueren y más hombres perversos continúan con vida para subyugar y destruir. Mientras unos entregan todas sus fuerzas por el bien de la humanidad; otros matan, mienten, engañan, roban y comprometan la vida de una nación entera para lograr y mantener todo el poder. ¡Mientras más nos esforzamos pareciera que la línea aún sigue rota! 

Pero hay otra historia, mucho más conocida, más popular que mi historia de hoy. Algunos la conocen y la han hecho el fundamento de su existencia. Muchos no la han entendido; otros la han escuchado pero la ignoran en sus vidas; y en la actualidad, un grupo que va en ascenso la cree una falacia. Pero la verdad nunca deja de ser aunque la niegues, aunque no la quieras ver. Esa historia constituye el fundamento de toda la cristiandad; nos reconcilia con nuestro Creador; nos sacia de bien aun en medio del caos; nos da la paz que el mundo nos ofrece pero que es incapaz de proveer; nos llena la vida de luz y del amor más excelso de la Tierra; nos habla de alguien que tendió el puente entre Dios y el hombre. 

Es la historia del "por medio de", del "a través de". Es la historia de Cristo. ¡Es la historia de quien vino a reparar la brecha! 

"Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí". Juan 14:6. 

Rosalía Moros de Borregales

Un hombre conforme al pensamiento de Dios

Dedicado a mis hijos en el Día de la Madre

Siempre he sentido un profundo agradecimiento hacia mi padre por palabras claves que me ha dado en diferentes momentos de mi vida. Cuando cumplí 18 años mi papá me escribió en la tarjeta de felicitaciones unas palabras que nunca he olvidado, que quedaron grabadas en mi ser interior y me han conducido a lo largo de mi vida como una brújula que señala el camino. Esas palabras se encuentran en un libro de la Biblia y dicen así: "Ya se te ha dicho, hombre, lo que es bueno y lo que el Señor pide de ti: tan sólo que practiques la justicia, que seas amigo de la bondad y que camines humildemente con tu Dios".Miqueas 6:8. Sin lugar a dudas, una gran exigencia contenida en breves palabras. Pero las palabras son pensamientos que internalizados se convierten en acciones; y es precisamente eso que llena nuestras mentes, que abarca nuestros más profundos pensamientos, lo que determina lo que somos y, por ende, lo que hacemos.

Al pensar en el primer enunciado, recordamos que desde la antigüedad los griegos contaron a la justicia entre las virtudes que debían cultivar, y Platón en la República la cuenta entre las cuatro virtudes cardinales, expresando que a través de la justicia el hombre confiere a sus semejantes lo que les corresponde o pertenece. Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, la justicia representa el derecho y la equidad. Además, la define como el conjunto de todas las virtudes, pues la práctica de la justicia exige del hombre virtudes que van más allá de ella misma, o que la engloban en una unidad indivisible. ¿Entonces, a qué se refieren las palabras de Dios a través del profeta Miqueas? Notemos que se usa el verbo practicar, es decir, que se nos insta a que debe ejercerse continuamente. Nos habla más allá de la justicia ejercida por tribunales basados en leyes; se refiere a la justicia que debe ser practicada cotidianamente, desde las situaciones más sencillas hasta las más trascendentes de la vida. El proceder que deriva de considerar a cada ser humano como un igual y que exige de nosotros la regla de oro: "Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos, pues esto es la ley y los profetas." Mt. 7:12.

El segundo enunciado nos llama a ser amigos de la bondad, es decir, a establecer una relación de afecto con el bien. A sentirnos desinteresadamente impulsados a hacer más allá de lo meramente justo, lo bueno. Nos insta a aprender a practicar el amor de manera universal; a trascender las fronteras de las leyes que nos hacen ser justos, para convertirnos en hombres bondadosos. ¡Es como añadirle a un buen ingrediente, uno mejor! Pienso que el mundo actual gime por hombres de bondad, por hombres capaces de considerarse a sí mismos como verdaderos servidores de sus semejantes, no solo para dar lo que es justo, sino además, como nos insta el evangelio, para caminar la segunda milla.

Por último, las palabras de Miqueas, nos hablan de caminar al lado de Dios con la virtud de la humildad en nuestros corazones. Esa virtud que consiste en reconocer nuestra pequeñez, nuestras propias limitaciones, nuestra insuficiencia; y al mismo tiempo nos permite entender la grandeza de Dios, para obrar de acuerdo a ese conocimiento. La humildad nos permite entregarnos en las manos de Dios, sabiendo que si caminamos a su lado Él es poderoso para guiarnos a trascender todas las barreras de la mezquindad humana y dignificarnos como seres hechos a su imagen y semejanza.

¡Justicia, bondad y humildad, las claves para ser hombres según el pensamiento de Dios!

Rosalía Moros de Borregales.