lunes, 24 de octubre de 2011

El mejor equipo para Venezuela


Hace tiempo que el mundo dejó de ser un escenario de grandes personalidades. Hoy en día estamos claros que los grandes logros se alcanzan a través del trabajo en equipo. Y aunque ciertamente, la mayoría de las veces, las grandes ideas nacen individualmente en mentes brillantes, es absolutamente indiscutible que para llevarlas a cabo se necesita el trabajo hombro a hombro de un grupo de personas que compartan la misma pasión y excelencia.

Me asombra cuando escucho a algunas personas quejarse de la cantidad de candidatos para las primarias, pues a mi parecer, es algo muy bueno contar con toda una diversidad de pensamientos e ideas. Es algo muy bueno saber que vivimos en un país donde más de uno está dispuesto a comprometerse con todas sus fuerzas, para trabajar por nuestra Venezuela. Por esa razón no me preocupa el arco iris de opciones que tenemos; sin embargo, nuestro preocupación es pensar que tanto talento, amor y trabajo se diluyeran cuando al escoger a uno, todos los demás quedaran excluidos de la participación en la vida política de nuestra nación.

Pienso que en la Mesa de la Unidad debe existir un pacto de honor entre todos los candidatos a las primarias, para comprometerse, cualquiera que sea el ganador, a formar un verdadero equipo en el cual se incluya a los contendores. Después de todo, la máxima que debe imperar en el corazón de cada uno de estos candidatos es el bien progresivo y sostenido para nuestro país. De tal manera que aunque tengan opiniones divergentes en algunos puntos, todos deben estar unidos por un mismo pensamiento y por una misma fuerza que los motive e impulse: El progreso de nuestra Venezuela.

Un ejemplo maravilloso para todos es la Vinotinto, en donde no se exaltan voluntades individuales, como entusiastamente lo expresó uno de sus jugadores estrella, Oswaldo Vizcarrondo: "creo que este es un equipo de obreros". Sí, y así debe ser también el equipo que se conforme para dirigir a nuestra nación: Un equipo de servidores públicos, en el cual la exaltación e idolatría a una personalidad en particular desaparezca, y tanto los triunfos, como los fracasos sean del equipo.

Creo que debemos sentirnos optimistas en cuanto al panorama político en nuestro país. Creo que debemos ser muy cuidadosos en cuanto a lo que expresamos, puesto que sin querer, con una actitud fatalista que en nada honra la esperanza de los venezolanos, podríamos convertirnos en detractores de nuestra propia nación. Una nación que ha madurado y lo que anhela es ver el trabajo sólido y mancomunado de un grupo de gente que juega para un equipo; de una mano cuyos dedos insertados en un tronco común se mueven armónicamente para cumplir su tarea.

Un ingrediente que determina el triunfo, que no puede faltar en las individualidades de un equipo y que hace posible el hecho de que puedan amalgamarse es, sin lugar a dudas, la humildad. Porque en un verdadero equipo cada uno sabe que su esfuerzo, sin el esfuerzo de los demás es infructuoso. Un verdadero equipo es una familia en la que todos sus miembros son valiosos, se necesitan unos a otros y el respeto y el aprecio mutuo son el cemento que los mantiene cohesionados en el logro.

¡Venezuela necesita el mejor equipo, hagamos que nuestra diversidad se convierta en un arco iris que ilumine nuestro horizonte y no permitamos que intereses propios se interpongan en el bien de todos los venezolanos!

"El problema de nuestra época consiste en que sus hombres no quieren ser útiles sino importantes". Winston Churchill 

ROSALÍA MOROS DE BORREGALES |  EL UNIVERSAL sábado 15 de octubre de 2011 

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