lunes, 10 de octubre de 2011

CONSTRUIR LO MÁS IMPORTANTE



En la actualidad nos caracterizamos por ser personas muy bien informadas, cada día leemos, vemos y escuchamos a través de diferentes medios, información sobre nuestra ciudad, nuestro país y el resto del mundo. Las noticias viajan tan solo instantes a través de la tecnología que nos pasea rápidamente alrededor del planeta. Nos enteramos de la vida política y de la economía de las naciones. Podemos seguir los desastres naturales ocurridos en los sitios más remotos; disfrutamos de música, videos y películas muchas veces aún antes de su lanzamiento oficial; sabemos de los avances y logros de la ciencia y de todas las disciplinas existentes. Aún nos llegan noticias detalladas de las vidas de personajes públicos y nos enteramos de vanidades intrascendentes.
Aunque parezca muy importante estar informados. ¿Estamos realmente enterándonos de las cosas que tienen trascendencia en nuestras vidas? Más importante de lo que pasa en el mundo o en nuestro país, es lo que pasa en nuestros hogares. Es saber de los pensamientos que cruzan la mente de nuestros pequeños, de sus actividades, pero también de sus inquietudes. Es enterarnos que hay detrás de la mirada de nuestros adolescentes; de sus sueños y de sus temores. Es acompañar a nuestro cónyuge en sus preocupaciones, en sus logros y en sus retos. Sí, porque si sabemos del mundo entero pero no sabemos de nuestra familia estamos perdidos. ¡Hemos hallado al mundo pero hemos perdido nuestro hogar!
Una familia es una obra de diseño, de cálculo, de verdadera ingeniería. También es un taller de arte, donde se deben adornar las estructuras con una paleta de colores, a veces vibrantes y otras veces pasteles. Construir una familia es como hacer una receta con un toque particular; hay ingredientes insustituibles, pero también hay otros que le impregnan nuestra singularidad. Se puede llegar a alcanzar grandes logros, pero levantar una familia sólida que junta supere los obstáculos de la vida, es el logro que le proporciona mayor satisfacción al ser humano y le garantiza la paz en sus años dorados.
Y no hay vínculo que pueda establecerse sin la comunicación, sin el enterarnos, sin el saber y sin el expresar. Los lazos de la familia se fortalecen a través de las conversaciones en la mesa, de las llamadas breves a lo largo del día, de las pequeñas notas o mensajes para expresarles a nuestros amados cuán importante son para nosotros. De sentarnos a escuchar con los oídos, el corazón y la  mirada, sus cuitas y alegrías. De servirnos los unos a los otros, sabiendo que el que ama a su familia se ama a sí mismo. Cuando uno en la familia está herido, todos están heridos con él, y al mismo tiempo todos son la venda que sana la herida.
A pesar de todos los embates del mundo moderno contra el matrimonio, la familia sigue siendo la institución más duradera en el mundo. Psicólogos, psiquiatras y sociólogos coinciden en que la familia continua siendo la base fundamental de la sociedad. Es el lugar donde se sientan las bases de la personalidad de un ser humano. Es en la familia donde se inculcan los valores más importantes para la formación de los individuos que se convertirán en los ciudadanos que construyen un país.
En Rusia saben bien acerca de esto; en su era soviética la familia tuvo una gran decadencia en este país y eso marcó la vida de la nación. Hoy en día cuentan con un día nacional de la familia, el 7 de julio, y en el año de la institución de dicho día (2008) fue prohibida toda publicidad a favor del aborto y se impartieron charlas promoviendo la maternidad en familia. Ellos entendieron que es imposible construir una sociedad moralmente fuerte sin familia.
Entonces, entérate del mundo, pero sobre todo, entérate de tu familia. Pon cada día el ladrillo que corresponde en la construcción de tu hogar. Y recuerda que si tú triunfas en la construcción de tu hogar, triunfa también la sociedad.

Rosalía Moros de Borregales
@RosaliaMorosB


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