jueves, 14 de julio de 2011

TESOROS ESCONDIDOS DE NUESTRA PATRIA


Son múltiples las noticias que nos causan desasosiego, muchos los espacios dedicados a informar hechos ocurridos en nuestro país de los cuales no quisiéramos haber oído jamás. Se repiten aquí y allá, ocupan la radio, el cine, la televisión y todos los medios escritos. Sin embargo, aunque  no se reseñen y se exalten como bien se lo merecen, en nuestro país también suceden cosas que nos dejan el alma impregnada de un sentimiento tan  sublime  como indescriptible.
Hace unos cuantos meses pude percibir en una linda joven a quien tengo la dicha de conocer, el entusiasmo genuino de quien hace algo que le apasiona. Ella fue una gimnasta consumada durante 11 años de su vida, en los cuales ganó muchas medallas para nuestro país. Hoy es una excelente estudiante de Medicina que respondió al llamado de su entrenadora de la infancia y decidió compartir el apretado tiempo de sus estudios para entrenar a un grupo de jóvenes especiales en Gimnasia Artística y Rítmica.
Durante largos meses su constancia y tenacidad estuvieron al servicio de un grupo de ocho gimnastas con Síndrome de Down, 2 apuestos jóvenes y 6 preciosas niñas y adolescentes. Durante todas estas horas de entrenamiento y a medida que se iba perfeccionando cada movimiento; el corazón de estos querendones muchachos fue entrelazándose con el corazón de esta joven y todo el equipo que de una u otra forma estuvieron allí para asistirles. Todo su esfuerzo estuvo dirigido a la gran meta que les esperaba en la tierra de Platón (Atenas-Grecia), la tierra en donde por primera vez se celebraron juegos olímpicos, y que en esta oportunidad fue la sede de los Juegos Mundiales de verano de las Olimpiadas Especiales 2011.
Es sencillamente maravilloso, un deleite para el alma, ver las fotos y algunos videos de la participación de estos ocho atletas en Grecia. Como el hermoso emblema de las Olimpiadas Especiales, ellos ocho brillaron como el sol, derrochando vida en cada uno de sus movimientos, coronados todos con una sonrisa. Dejaron plasmada la excelencia  en cada una de sus competencias de Salto, de Barras paralelas, de Barras fijas, en el Potro, en la Viga; con el Aro, la Pelota, la Cinta, etc.; ganando 31 medallas, entre las cuales se cuentan 15 de oro. Mostrándole así al mundo y muy especialmente a nuestra nación, que con determinación y entusiasmo se alcanzan los logros y que lo más importante de cada movimiento es el espíritu del hombre detrás de cada uno de ellos.
Al pensar en el camino que han recorrido los padres de estos gimnastas, pienso que la vida no es una ecuación matemática; que no todo lo vamos a entender con nuestro intelecto; que no siempre habrá una explicación que nos aclare el panorama. Siento que hay seres que pasan desapercibidos, que pueden darnos lecciones más profundas e importantes que otros a quienes les rendimos admiración, respeto y hasta devoción. He sentido que las cosas más complejas de la vida se vuelven más sencillas cuando cambia la actitud de nuestro corazón.
Al pensar en Valentina Báez Sosa, esta linda joven de quien les he estado hablando, siento que ella tomó a este grupo de jóvenes, como quien toma un diamante en bruto y le muestra al mundo todo su esplendor; siento que ella se ha dejado seducir por el amor de estos seres “especiales”, convirtiéndose en una persona que valora más lo intangible; que valora más lo que tiene forma de lágrima, de sonrisa, de mirada profunda y de abrazo.
Siento que ella ha entendido que todos hemos venido a este mundo con un propósito que cumplir; que ante los ojos de Dios todos somos valiosos y tenemos un lugar en el que encajamos perfectamente. ¡Enhorabuena 
Valentina!

“Sólo se ve bien con el corazón; lo esencial es invisible para los ojos”.
Antoine de Saint-Exupery


Rosalía Moros de Borregales
rosymoros@gmail.com


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