jueves, 28 de abril de 2011

SU AMOR SOBREPASA TODO ENTENDIMIENTO

Sentada en mi biblioteca meditando sobre el tiempo que de una u otra manera conmemoramos todos los cristianos en el mundo entero, pienso en el verdadero significado de estos días santos. Inesperadamente, sin saber cómo, de repente un sentimiento maravilloso me embarga y me conmuevo; es indescriptible, maravilloso. Siento que mi corazón rebosa de gozo y al mismo tiempo me siento como si estuviera triste, incapaz de expresar este sentir tan profundo.
Pienso y pienso, por qué estoy llorando, por qué esta conmoción tan grande y solo una respuesta llena mi mente: ¡El amor de Dios! Si, esa es la razón que conmueve mi corazón y esa es la razón de la conmemoración de estos días. Aunque muchos lo hayan olvidado,  el verdadero significado de estos días representa el corazón de toda la cristiandad: La pasión, muerte y resurrección de Jesucristo.
Sin la muerte y la resurrección de Jesucristo no existiría este tiempo, no habría cristianos en el mundo, no tendríamos esperanza, ni alegría, ni la necesidad de unas vidas que trasciendan. Jesús vino a este mundo a un pueblo que era su pueblo amado y escogido. Durante muchos años ellos lo habían esperado, pero cuando llegó no le reconocieron: “Vino a su propia casa y los suyos no le conocieron”. Juan 1:11.
Otros, que fueron antes de nosotros le reconocieron y creyeron en El, entonces “Él les dio la capacidad de ser hijos de Dios” Juan 1:12. Éstos sufrieron persecución y aún muerte por creer en su nombre. Esparcieron su evangelio en el mundo, a los que creyeron les formaron como discípulos y les enseñaron todas las cosas en las que habían sido enseñados por El. Hubo desviaciones y grandes luchas, pero a pesar de todo esto el cristianismo se extendió desde Judea hasta el mundo entero; desde el seno de un grupo de sencillos pescadores hasta hombres y mujeres de todas las naciones, de todas las razas y de todos los pensamientos.
¡Esa es la razón de esta Semana Santa en nuestro calendario! Una razón de amor, de puro amor; porque estando todos nosotros en pecado, alejados de Dios, viviendo una vida sin esperanza, Dios envío a su hijo Jesucristo para que nos entregara en la cruz su corazón y habiendo muerto y resucitado nos levantara a la vida eterna. Ya no hacen falta más sacrificios. ¡Él es el cordero de Dios que quita el pecado del mundo!
Aunque a muchos les suene como algo irreal, si te denominas a ti mismo (a) como cristiano; si el fundamento de tu fe es Jesucristo, entonces este es tu tiempo, el tiempo de tu alegría y consolación porque Jesucristo te amó tanto que murió por ti, y por mí, en la cruz. Esta es la historia del amor más maravilloso: De un amor universal porque su llamado es para todos sin excepción y  al mismo tiempo un amor individual porque nos llama a cada uno de manera particular: “Porque de tal manera amó Dios al mundo que entregó a su único hijo para que todo aquel que en El crea no se pierda más tenga vida eterna”. Juan 3:16.
Porque El resucitó tenemos esperanza en una vida eterna a su lado y contamos con la fuerza que le levantó de la muerte para caminar en este mundo de acuerdo a los deseos de su corazón expresados en su palabra, la Biblia, esparciendo su luz y su amor a donde quiera que El nos lleve.
¡Feliz pascua de resurrección!
Rosalía Moros de Borregales

sábado, 16 de abril de 2011

DE TODAS MANERAS


Desde que supe acerca de la Madre Teresa de Calcuta hace muchos años, he sentido siempre un gran respeto y una profunda admiración por esta mujer llena del amor de Dios. Hoy he buscado en su vida y obra inspiración para el pensamiento que inquieto en mi mente quiere expresarse por medio de la tinta.
Colgado en la pared en Shishu Bhavan, la casa para niños en la ciudad de Calcuta en India, hay un letrero escrito por la Madre Teresa cuyo título es “De Todas Maneras”. En una sucesión sencilla, esta formidable mujer insta al lector a continuar en el camino de la bondad, a pesar de todos los obstáculos que ineludiblemente, tarde o temprano, nos encontraremos en él. Ella había aprendido durante todos sus años de entrega a Dios y de servicio a los más necesitados que en el mundo encontraremos gente egoísta que cuestionará nuestro proceder no importa cuánto amor  y esfuerzo hayamos puesto en cada palabra o en cada acción.
Me permito expresarles los pensamientos de la Madre Teresa junto con mi humilde reflexión: Las personas son irrazonables, ilógicas y centradas en sí mismas, amalas de todas maneras.  ¡Qué hermosa es la paz que surge del amor recíproco! Sin embargo, el camino está lleno de gente que no corresponderá a nuestro amor,  y más aún que nos herirá, pero debemos persistir porque no buscamos la aprobación de los hombres sino la de Dios.
La siguiente frase reza así: “Si haces el bien, te acusarán de tener motivos egoístas, haz el bien de todas maneras”.  Después de Dios, somos cada uno de nosotros quienes sabemos las intenciones de nuestro corazón, nadie puede reprocharnos más duro que nuestras propias conciencias a la luz de la Palabra de Dios. Así que si nuestro corazón no nos reprende, paz tenemos para con Dios.
El tercer pensamiento de la Madre Teresa nos habla del éxito: “Si tienes éxito ganarás verdaderos enemigos, ten éxito de todas maneras”. Hay personas que mientras estamos en una posición por debajo de ellas en la vida, en la profesión o en cualquier situación, se sienten bien con nosotros; pero el día que el éxito corona nuestra existencia no nos perdonan el haber cumplido con nuestras metas. Solo aquellos que tienen la bondad de llorar con nosotros,  se gozarán con nuestro éxito.
Continua instándonos a no esperar el reconocimiento en la memoria de los hombres, pues todos olvidamos: “El bien que hagas se olvidará mañana,  haz el bien de todas maneras”. Que tus obras de amor no estén motivadas por el reconocimiento de los hombres sino de Aquel que ve en secreto y que siempre te recompensará en público.
Más adelante nos habla de la honestidad y la franqueza. Estas son sus palabras: “La honestidad y la franqueza te hacen vulnerable, se honesto y franco de todas maneras”. La mentira y la hipocresía se han convertido en una práctica cotidiana; nos ha parecido mejor mentir que ser sinceros y expresar las verdaderas razones. De tal manera que cuando alguien nos habla con sinceridad y cuando expresa su corazón sin maquillaje, entonces queda expuesto a nuestra burla e incomprensión.
Luego nos habla de lo poco valioso que puede ser para otros nuestro esfuerzo de años: “Lo que te tomó años en construir puede ser destruido en una noche, construye de todas maneras”. Y si tienes que vivir el dolor de la destrucción, recuerda que lo que has hecho con amor nada, ni nadie podrá borrarlo del corazón de Dios.
Por último, ella nos advierte sobre la violencia del mundo, sobre el hombre sin agradecimiento: “Dale al mundo lo mejor que tienes y te patearán en los dientes”,
pero al mismo tiempo salen de lo más profundo de su corazón estas palabras:
“DALE AL MUNDO LO MEJOR QUE TIENES DE TODAS MANERAS”.

Rosalía Moros de Borregales

viernes, 1 de abril de 2011

LA PERSEVERANCIA




            Sentada plácidamente cerca de la ventana observo la majestuosa montaña que se erige frente a mí. No puedo dejar de admirarla, la he amado desde que era una niña, siempre la busco desde cualquier lugar de la ciudad donde me encuentre, mis ojos siempre la miran y no puedo dejar de maravillarme ante su grandeza. Pero hoy, al contemplarla, mis pensamientos van más allá de su belleza. Pienso que siempre está allí, y me parece que siempre estará, que por lo menos no se desvanecerá tan fácilmente como muchas cosas en nuestro mundo actual.
            Entonces, mis pensamientos se agolpan en mi mente y vuelan más rápido de lo que mi mano puede escribir; tratando de capturarlos como el que persigue a un ave, hago mi mayor esfuerzo para expresar lo que siente mi alma en este momento. Sin embargo, mi esfuerzo no es suficiente, no tengo alas y mis pensamientos vuelan incansablemente. Solo me queda la esencia de ellos que me dicen que así como la montaña, así deben ser nuestras vidas: constantes, sólidas, firmes, inconmovibles.
            Al rato, mi hijo mayor se acerca para compartir conmigo su nuevo logro en la guitarra. Primero me explica y luego deja mover sus manos suavemente sobre las cuerdas. Escucho una bella melodía, y pienso nuevamente. ¿Cómo no ha de escucharse bella si él la ha practicado día tras día? ¡Me lleno de regocijo! En mi corazón estoy segura de que él ya sabe uno de los secretos de una vida plena. El, mi hijo, sabe que algo que se anhela no llega por solo desearlo, sino que necesita trabajarlo. Y cuando lo ha alcanzado, después de haberlo intentado muchas veces; entonces en su cara brota esa expresión de alegría profunda, que es serena, que llena, pero que no hace bulla sino que habla en silencio.
            Converso con él, compartimos una galleta de canela que a los dos nos encanta. Disfruto el momento, lo respiro, lo vivo intensamente, casi quisiera prolongarlo, no dejarlo extinguirse… Entonces, pienso nuevamente en la montaña, que siempre está allí, que siempre mis ojos la ven. También, esta vez, pienso en todas las cosas que no puedo ver, que no puedo palpar con mis sentidos, pero que indescriptiblemente también están siempre allí o aquí, y que son más reales que la majestuosa montaña que mis ojos físicos pueden ver.
            Respiro profundamente, como para sentir más intensamente este hermoso momento.  Entonces le pregunto: ¿Qué es para ti la perseverancia? Sus manos dejan de tocar las cuerdas por un momento, su mirada es profunda y su voz pausada: - No desistir de algo -. Su respuesta me impresiona, es segura y concisa. Sus manos vuelven instantáneamente a las cuerdas. Por unos segundos guardo silencio digiriendo sus palabras: - No desistir -… Como para probarlo, mi mirada lo busca, nuestros ojos se encuentran y seguidamente le pregunto: ¿Qué es para ti, “no desistir de algo”? Su respuesta no se hace esperar, viene rápidamente, sin vacilar:- Ser fiel -. Terminamos la galleta, y con la premura de la adolescencia toma la guitarra, se levanta y me dice: Chao Mami, gracias.
            He vivido un gran momento con mi hijo, por ese momento vale la pena todo el día, toda la vida.  Al instante, mi corazón piensa en lo que quiero compartir con ustedes, en lo que he estado pensando, en la montaña, en la vida, en Aquel que siempre está allí, en las cosas que se ven, y en las que no se ven, pero se sienten y son tan tangibles como lo material. Entonces, me pregunto a mi misma: ¿Cuál era mi tema de hoy? Si, era la perseverancia, pero ya todos mis argumentos han sido resumidos en las respuestas de este joven. ¿Recuerdan sus respuestas?  NO DESISTIR, SER FIEL.

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 Rosalía Moros de Borregales