sábado, 9 de octubre de 2010

Drop Box

EL PERDÓN HACE EL CAMINO

            Una de las cosas más difíciles de la vida es el perdón. ¿Y quién de nosotros no ha estado alguna vez en una situación donde ha tenido que perdonar, o ha dependido del perdón de otros? Indudablemente, que éste es siempre un tema difícil de abordar porque conlleva mucha tristeza y dolor. Muchas veces cuando no logramos perdonar, esa falta de perdón se convierte en una sombra de culpa que nos agobia en el camino de la vida. Otras veces, muy pocas pero verdaderas, nuestras vidas se llenan de gozo con la liberación que proporciona tanto el perdonar como el ser perdonados.
            Hace un tiempo estuve en una boda muy especial. Era la boda de dos personas que habían estado divorciadas por ocho años y quizás separadas por más tiempo. Ellos se amaron desde que eran jóvenes y formaron un hogar, el cual Dios bendijo con tres hermosas niñas. Al pasar de los años sus vidas se desviaron del propósito de Dios para con ellos y su hogar. El se alejó de Dios y en consecuencia de todo lo bueno y recto. Ella como valiente leona cuidó de su hogar y luchó hasta lo último por mantenerlo, sin embargo, un día tuvo que alejarse…
            En medio de la tristeza de la soledad él sintió desesperación. Cuando todos los caminos se cerraron y llegó a un callejón donde su única salida fue elevar su mirada al cielo, entonces gritó desde lo más profundo de su corazón a Dios y El lo escuchó. Cuando vino ante los pies del Señor arrepentido, un nuevo camino se abrió ante sus ojos. El perdón de Dios lo liberó. Pero aún tenía que transitar el camino del perdón con su familia. Ahora comenzaba el proceso de reconstrucción. Mucha agua corrió debajo del puente; días y noches de esfuerzo. ¡Levantarse de las ruinas, entregarse a Dios y confiar en El!
            Poco a poco la familia comenzó a abrirle de nuevo su corazón. Primero cada hija, luego su ex-esposa. Cada momento fue sublime. El perdón comenzó a sanar las heridas de sus almas, la relación comenzó a profundizarse y Dios les dio a todos las fuerzas para dejar el pasado atrás. Llenos de esperanzas decidieron emprender de nuevo una vida juntos. Todos los que por años habían llorado su dolor, todos los que constantemente hicieron oraciones por ellos estaban allí; aún los que la distancia separaba físicamente, estuvieron presente en sus cartas y mensajes cibernéticos. Todos fuimos testimonio de un milagro de Dios, del más hermoso de sus milagros… ¡De la transformación del alma!
            El Señor es bueno, El nos ama más allá de lo que podemos entender. Cuando venimos humildemente delante de su presencia, El como padre amante siempre tiene los brazos abiertos para recibirnos. ¡Cuánta alegría hay en los Cielos cuando una vida es restituida! ¡Cuanta más alegría hay cuando una familia es restituida! Porque el Señor Jesús vino para que tengamos vida y para que la tengamos en abundancia. Aquel que viene a Jesús, El no lo echa fuera. Más aún, cuando uno de los suyos se aleja, El deja a los que están seguros bajo su abrigo y va en busca del que está perdido. ¡Él es fiel!
            Muchos están viviendo una vida llena de dolor, una vida de amargura y desesperación. Tan solo el pensar en el perdón desgarra nuestras almas. Todo nuestro ser se opone en una batalla agotadora que nos deja exhaustos. Humanamente no somos capaces de conceder el perdón, pero con cuánta ansiedad lo anhelamos cuando estamos del otro lado. El perdón es una fuerza liberadora que actúa sanando el alma y trae bendición a los que valientemente le conceden un lugar en sus vidas.


Rosalía Moros de Borregales.

MI VIAJE A LA TIERRA



            Dos maravillosas células se han unido. Ya no son más dos unidades separadas y diferentes. Desde este momento y para siempre son una unidad indivisible. Aunque no lo crean ese (a) soy yo. Quizás ni siquiera mi Mami ha notado todavía mi presencia. Pero el hecho es que estoy aquí. Si, así como cuando ves los campos marrones, sin saber que la semilla esta plantada. Pero ella, la semilla, esta allí adaptándose a la tierra y en su tiempo crecerá. Después verás los campos verdes, y más tarde verás los frutos.  Por ahora nadie me ve, pero la realidad es que estoy aquí, tan presente como tu mismo. Tu no negarías de tu existencia. Aunque, en el peor de los casos no fueras reconocido por los que te rodean, tu sabes que estas aquí, sientes tu respiración, y si guardas silencio puedes escuchar el latido de tu corazón. Mi vida tiene escasos días, no te creas, no es tan fácil llegar a ser esta ‘unidad indivisible’. Hay que luchar para llegar al lugar indicado. No te imaginas todo lo que hay que correr para alcanzar la meta. Pero una vez que lo has logrado, te posicionas de lo que por mérito te corresponde, Y yo me gané estar aquí, acomodadito (a) en el vientre de mi Mami.
            Han pasado algunos días más. ¿Sabes? Ha sido un proceso rápido e increíblemente complejo. ¡Aunque no lo creas, maravilloso! Bueno, me han dicho que los hombres son muy incrédulos allá afuera, perdóname si no es tu caso. Pero si, me creas o no, te digo que ha sido maravilloso. Por ahora soy todavía un embrión, pero imagínate Dios me ha visitado, nuestro Señor ha posado su mirada sobre mi: “Mi embrión vieron tus ojos” (Salmo 139: 16a) Imagínate hasta me dijo que en su libro estaban escritas todas aquellas cosas que serían luego formadas (Salmo 139: 16b). ¡Estoy maravillado(a) porque grandes y maravillosas son sus obras! (Salmo 139:14)
            Cuan delicioso es este lugar. Es como un lugar secreto donde extraños no pueden alcanzarme. Hoy mi Mami ha notado mi presencia, su corazón esta lleno de alegría. Me parece que se siente la mujer más dichosa de la Tierra, y no te imaginas lo feliz que me siento yo. Ahora se que mi Mami también me ama. De aquí en adelante seremos muy unidos. Ella esta preparando una sorpresa para mi Papi, pero es tanto su gozo que no se si podrá esperar el resultado de los exámenes… Este día ha sido largo para mi Mami, pero finalmente tiene la confirmación científica de que estoy aquí, acomodadito (a) en su vientre.
            Mi Papi llega y mi Mami le da un besito. Comienza a hablarle como un bebé, hace pucheros…El le pregunta qué le pasa. Ella le dice que quiere un tetero. Imagínate. ¡Mi Papi está confundido!  A veces, los hombres no entienden tan fácilmente el lenguaje del corazón, y hoy mi Mami es puro corazón… Finalmente ella se arrodilla en el piso y comienza a gatear. Es entonces cuando él capta el mensaje, y pregunta en un grito de júbilo: ¿Estamos embarazados? Bueno, es mi Mami la que esta embarazada. ¡Pero que hermoso es oír esa afirmación! El también se considera embarazado. Si, porque aunque él no me lleva en su vientre, de su vientre vengo. Y ahora desde este día me lleva en su corazón. ¡Desde hoy seremos amigos inseparables! Bueno, que te cuento; mi Mami le muestra el examen y los dos se abrazan fuertemente. Puedo sentir el calor de su amor al estrecharse. ¡Ahora somos tres!
           
            Tu formaste mis entrañas; mi hiciste en el vientre de mi madre” (Salmo 139: 13) Es mi Mami que esta leyendo la Biblia. Creo que es su libro favorito. O más que eso, me parece que es su guía. Ella me acaricia suavemente. Bueno se acaricia su vientre, pero tu sabes que es a mi a quien esta acariciando. Creo que mi Mami es linda, todavía no he visto su rostro pero me encanta su voz y su ternura. Ahora llevo unos cuantos meses aquí adentro. Es curioso que mi casita vaya creciendo a medida que crezco yo. ¡Mi corazón ya está latiendo!  ¡Qué órgano tan perfecto! Mi Mami le dice al Doctor que parece un caballito galopando. Es toda una aventura cada mes cuando vamos al Doctor; allí todas las Mamis tienen la panza grande, y cada una con su historia forman una algarabía. Creo que en esas otras panzas están mis amigos (as). Voy a tener muchos amigos(as). ¡Estoy seguro (a) que si!
            A estas alturas mi presencia es notada por todo el mundo, no me ven a mi personalmente, pero si ven a mi Mami, mi presencia es más que obvia. De todas maneras, desde el día que lo supieron mis abuelitas se enteró media humanidad. Ellas, mis abuelitas, junto con mis abuelitos están muy ilusionados. Están pensando que me van a consentir más que a sus propios hijos. Imagínate que hasta piensan que como ahora no serán responsables directos de mi comportamiento, harán conmigo todo lo que no hicieron con mis Papis. Ah! Ah! Creo que en este asunto habrá problemas. ¡No puedo esperar conocerlos! Creo que seré un bebé feliz con esos abuelitos que Papá-Dios me ha dado.
            Todas las cosas escritas en el libro de Dios se han ido formando. Ahora soy igual que mis Papis pero en una versión diminuta. Aunque quiero conocer a todos personalmente, te confieso que voy a extrañar este lugar tan calientito. Aquí estoy a mis anchas, como cuando quiero y duermo cuando quiero. A veces le doy pataditas a mi Mami, no es que me este portando mal, sino que mi Papi ha pasado todos estos meses hablándome durante las noches y si yo no le respondo con una patadita entonces se siente triste. ¡Yo no quiero que mi Papi este triste! Yo estoy aquí para llenarlo de felicidad. El otro día fue él quien me leyó lo que dice la Biblia sobre los hijos: “Herencia del Señor son los hijos, recompensa el fruto del vientre. Como saetas en manos del valiente, así son los hijos habidos en la juventud. ¡Bienaventurado el hombre que llenó su casa de ellos!” (Salmo 127:3) Creo que estas palabras describen exactamente como se siente mi Papi.
            Bueno, ahora si es verdad que estoy grande. Por más que mi casita ha crecido junto conmigo, creo que ya ha llegado el tiempo de salir de aquí, donde estoy calientito y acomodadito (a), para mi hogar, la casita de todos. Ellos me están esperando, sobre todo mi Mami, que no te imaginas lo paciente que ha sido en estos últimos días que estoy tan grande y ella ya no puede con los dos.
            Ahora estamos en el lugar donde naceré, quisiera salir lo más pronto posible. Se que mi Mami esta sufriendo a causa de los dolores que le ocasiona mi salida. El lugar es estrecho y tengo que esforzarme. También mi Papi esta muy angustiado. El confía en que todo va a salir bien, eso es lo que le dice a mi Mami, pero se que está asustado. El otro día cuando el Doctor le dijo que yo pronto llegaría, por primera vez me dijo que quería tener una conversación seria conmigo. Me dijo que me portara bien, que hiciera mi trabajo y que ayudara a mi Mami. Eso es lo que estoy haciendo, te aseguro.
            ¡He nacido! Después de que el Doctor me cargó, me entregó en brazos de mi Papi. Yo estaba llorando, imagínate después de estar allá adentro calientito y acomodadito (a) llegar a este lugar tan frío. Mi Papi me carga en sus brazos, me besa y me siento más tranquilo, su calor me es familiar, reconozco su voz y eso me da seguridad.  Luego él me lleva a los brazos de mi Mami. Tenía razón en mis suposiciones. ¡Ella es hermosa y la más dulce de todas! En su pecho me siento como en casita, calientito y acomodadito (a). Los abuelitos lloran, me supongo que es de alegría porque al mismo tiempo se están riendo. Nunca me imaginé que yo fuera tan importante. Sabía que me amaban, pero ahora se que siempre me amarán. ¡Eso es lo que me revela esta maravillosa bienvenida!
            Tengo una misión que cumplir. He sido creado con un propósito. En el corazón de Dios todos somos importantes. ¡El es el dador de la Vida! El me tiene en su mente desde antes de mi existencia: “Antes que te formara en el vientre, te conocí, y antes que nacieras, te santifiqué” (Jeremías 1:5)


Rosalía Moros de Borregales