martes, 19 de octubre de 2010

NUESTRO REFUGIO

            Algunas personas me han preguntado por qué mis artículos están siempre basados en la Biblia y tienen un mensaje cristiano. Les respondo que aunque la Biblia nos parece un libro viejo, complicado y hasta muy difícil de entender, está más vigente que nunca. Porque en esencia la Biblia trata de la naturaleza humana, la cual ha sido y será la misma siempre, solo con algunos cambios en los escenarios históricos. Entonces escribo porque creo en la vigencia de las palabras de este libro y porque la fe cristiana es el centro de la vida de mi familia. Escribo para compartir con todos aquellos a quienes amo a través de todos los vínculos: filiales, de la fe y de la patria. Escribo para todos y con el profundo deseo de servir como un instrumento de la paz y el amor de Dios.
            Hoy quisiera compartir con ustedes una carta que recibí de mi hermano Eduardo, así pues que le doy a él la autoría de este artículo, solo haré la labor de trabajar en la composición de sus palabras. Eduardo comienza diciendo: “Qué Dios les multiplique gracia y paz en el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo”. Hoy nuestra oración a Dios es que su gracia y su paz abunden en el corazón de cada uno de los venezolanos. Amén
             Además, Eduardo titula su mensaje: ¿Huye al monte, como las aves? Un cuestionamiento que hace el rey David a quienes dan como solución huir: “En el Señor he puesto mi refugio; ¿cómo dicen a mi alma: Huye cual pájaro, hacia el monte, porque los malos tensan su arco y ajustan sus flechas a la cuerda para herir en la oscuridad a los rectos de corazón?”.  Salmo 11:1-2. Hemos puesto a nuestro Señor como nuestro refugio, no nos digan ahora que la solución es escapar, sin consuelo y sin esperanza.
             El autor de este Salmo, el rey David, cuya vida estuvo llena de valiosas enseñanzas para todos los tiempos, especialmente para los difíciles, continua el Salmo diciendo: “Cuando los fundamentos (de la Sociedad) son destruidos, ¿qué puede hacer el justo?” Salmo 11:3. Lo más probable es que David se refirió aquí al mandato corrupto y violento del Rey Saúl, quien por envidia trató por largo tiempo de matar a David. Durante todo este tiempo David estuvo con sus hombres tratando de esquivar a Saúl, y aunque tuvo varias oportunidades de apresarlo y tomar su vida, nunca se atrevió a derramar la sangre de un rey de su pueblo, que aunque corrupto, fue puesto en ese lugar por la soberanía de Dios.
            Sin embargo, el hecho de que David reconociera en Saúl su posición de rey, no quita lo doloroso que tuvo que haber sido para él ver como Israel se desintegraba moralmente. Saúl mató a muchos de los sacerdotes (levitas) e hizo persecución a los profetas. La fibra de esta gran nación (sus fundamentos) estaba siendo destruida gradualmente por un rey vil, a quien solo le importaba mantener su poder a todo costo, antes que edificar y fortalecer a su pueblo haciendo lo justo.
            La pregunta de David es muy apropiada en estos momentos en los cuales en muchas partes del mundo hombres violentos acaparan el poder a través de cualquier medio:
“Cuando los fundamentos (de la Sociedad) son destruidos, ¿qué puede hacer el justo?” Salmo 11:3. ¿Qué pueden hacer aquellos quienes realmente anhelan la justicia, en estas situaciones tan difíciles y deprimentes? David nos da la respuesta en el mismo Salmo 11:
Primero, tomemos aliento ya que Dios sigue siendo soberano: “El Señor está en su santo templo, en los cielos tiene el Señor su trono”. Salmo 11:4ª. Segundo, a Dios no se le escapa nada: “Atentamente observa al ser humano; con sus propios ojos lo examina” Salmo 11:4b. Tercero, persevera haciendo el bien: “Dios prueba a los justos, pero a los que aman la violencia los repudia, y éstos recibirán las consecuencias de sus actos”. Salmo 11:6. Finalmente, los íntegros recibirán recompensa de Dios: “Porque el Señor es justo y ama la justicia; por eso los íntegros contemplarán su rostro”. Salmo 11:7
            Sabían que David compuso el Salmo 23, ese tan famoso que tiene esa maravillosa frase que dice: “Aunque ande en valles de sombra de muerte, no temeré mal alguno porque tu Señor estarás conmigo”. ¿Cómo pudo un hombre sometido a semejante persecución, escribir tal cosa? Bueno, pudo porque sus ojos no estaban puestos en los hombres, los cuales somos como la flor del campo que hoy muestra toda su belleza y a la mañana siguiente esta marchita, sino que tenía sus ojos puestos en aquel que tiene el dominio sobre todas las cosas. ¡David tenía la confianza de que Dios estaba a su lado!
            Entonces, ¿cuál es la moraleja? Como dijo el antiguo predicador: “El fin de este asunto en el cual se ha escuchado todo es: Teme, pues, a Dios y cumple sus mandamientos porque esto es el todo del hombre. Pues Dios juzgará toda obra, buena o mala, aún la realizada en secreto”. Eclesiastés 12:13-14.  ¿Cuál es entonces nuestro refugio? ¿Huiremos como las aves? Jesús dijo a los que habían creído en El: “Si ustedes permanecen en mi Palabra, serán verdaderamente mis discípulos, y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres” Juan 8:31-32.

Rosalía Moros de Borregales (Basada en la carta de Eduardo Moros)